finx     Fecha  24/03/2016 10:34 
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Volver al foro Responder La sonrisa de un Cheshire.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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La sonrisa de un Cheshire.

Siempre me he preguntado cuáles son esas estructuras neuronales que dan forma al origen del ser en esa etapa primaria en las personas -hasta en los gilipollas también-. Supongo que algún tipo de empatía uterina, si eso es posible con células espejo, y desde luego desde el momento del alumbramiento. En esa época en la que ni sentido de personalidad existe, sino sólo una extension de la progenitora. Sin citar a Sófocles ni caer en devaneos freudianos sobre el ogro y el cariño de “mamá”, por supuesto.
Desde una edad tan temprana como los 3 años -algunos nunca- el cerebro está preparado para viajar por libre. ¿ Es en ese momento cuando surge el ego ?
Yo diría que sí. Entonces uno toma los espejos lacanianos y se mira en ellos cual señorita empeñada en conseguir fecundación y compañía.
Mirar y ver el mundo con su colorido. Los olores intensos, los aromas y los desagradables. El tacto y el resto de sentidos toman forma y la película comienza.
Un enorme filme sin final en el que uno es el protagonista principal. Protagonista, guionista y director.
Como diría L.Carroll “desde la oscuridad se ve mucho mejor”.
En ese papel sin guión preestablecido uno ha aprendido a cambiar los diálogos, escritos y gesticulares. Y es an fácil dirigir...
Así que con el tiempo esa película semi-imaginaria se convierte en la única realidad posible. Las interpretaciones van increscendo hasta lo absurdo. Eso sí, es el mundo el que falla en ese afán de dar vueltas y girar siempre sobre lo mismo.
Hasta que a base de repetir las mismas perogrulladas, algo no funciona, algo no va bien. Como diría un pensativo Cheshire, “esfuérzate demasiado en recordar y tu memoria te puede mentir”.
Y en estos nuevos confesionarios, haciendo acto de contrición, en esas salas oscuras de las que se sale con una sonrisa y el bolsillo devaluado, uno aprende que no es necesario actuar sólo en un filme. Que puedes ser el “prota” de muchos filmes paralelos. Y buehhh, eso es la ostia. Se cambia la silla de director por un sillón con masaje incorporado.
Y todo comienza de nuevo, salvo por la premura del tiempo.
Surge entonces otra vez y con mas insistencia la pregunta, “me pregunto si he cambiado en la noche. Déjame pensar. ¿Era la misma persona cuando me levante esta mañana? Casi pienso que puedo recordar sentirme un poco diferente. Pero si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿quién soy en el mundo? ¡Ese es el gran puzzle!”
Los recuerdos no son mas que eso, estimulaciones de la glándula pineal para activar o inhibir sendas zonas cerebrales que segregan “la felicidad” mas inmediata.
“Si no puedes recordar algo es como si no hubiera pasado De la misma manera no puedes recordar algo que nunca pasó. ”
En esas preguntas, siempre con posterioridad a las respuestas, uno ya no sabe si va o si viene y se asombra de la facilidad con la que “el resto”, esa ingente cantidad de gente, ve con claridad todas las respuestas. ¿ Será que “ Aquí todos estamos locos aquí” ?
Y la simple realidad, exacerbada y manipulada por nosotros mismos es que “buscamos el camino. Unos no lo reconocen, otros no quieren reconocerlo.”
Entonces las sombras junguianas pierden descolorido y como diría Carroll “ solo tienen que pintar las rosas de rojo”.
Y ya con un solo de piano de Prokofiev y la lectura de Alicia surge una frase expléndida, “cuida de los sentidos y los sonidos se harán cargo de si mismos”.
Hay preguntas que carecen entonces del mas sentido práctico, “ ¿ por qué un cuervo se parece a una mesa de escritorio ?” y algunas afirmaciones de repente son una luz para caminar “si no sabes a donde vas, cualquier camino te llevará allí”.
Y la trilogía se torna mas brillante, mas factible. Es ahí cuando dando marcha atrás en el tiempo, vuelven a tornarse mas claras las diferencias entre “la locura”, “la cordura” y “el tiempo”. ¿ O serán estas otras películas mas ?
Y uno entonces se pregunta por qué esa enorme sonrisa de Cheshire no cala en la sociedad. Por qué las cosas son como son y el eterno retorno no vuelve, salvo en raras ocasiones.

P.D. Pido disculpas por mi escasa formación en matemáticas. Reconozco que ni de lejos comprendo a L.Carroll.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

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  • » La sonrisa de un Cheshire. « - finx - 24/03/2016 10:34 


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