irichc     Fecha  21/12/2006 01:24 
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Volver al foro Responder Aristóteles. Sobre el alma.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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En lo tocante ahora a aquella parte del alma con la que el alma conoce y piensa, sea una cosa separable o sea una cosa que no es separable desde el punto de vista de la magnitud, sino únicamente desde el punto de vista de la definición, hay que examinar qué característica diferencial posee y de qué modo se produce el hecho de pensar. Si, en efecto, el hecho de pensar es como el hecho de percibir sensorialmente, ha de consistir en ser afectado en cierta manera por parte de aquello que es pensable o en algún otro fenómeno de este estilo. Por tanto, siendo impasible, esta parte del alma ha de ser capaz de recibir la forma y de ser en potencia igual que la forma sin ser ella misma, de manera que la mente se relacione con los objetos pensables del mismo modo que la facultad sensorial se relaciona con los objetos sensibles. Consiguientemente, como es capaz de pensar todas las cosas, es necesario que sea algo sin mezcla, como dice Anaxágoras, a fin de dominar, es decir, a fin de conocer, puesto que aquello que manifiesta su forma obstaculiza e interfiere la forma ajena. En este sentido, no tiene ninguna naturaleza propia salvo aquella que consiste en la potencialidad. Por tanto, lo que llamamos la mente del alma (quiero decir, ciertamente, la mente con la que el alma es capaz de discurrir y de juzgar) no es en acto ninguno de los seres antes de pensar. Por esto, tampoco es razonable decir que se encuentra mezclada con el cuerpo: entonces, en efecto, vendría a ser una cualidad determinada, sería fría o caliente, y además poseería un órgano, como sucede con la facultad sensorial, y sin embargo no lo tiene. Hablan, pues, acertadamente aquellos que dicen que el alma es el lugar de las formas, salvo por el hecho de que no lo es el alma entera, sino únicamente el alma intelectiva, y que no se trata de las formas en acto, sino de las formas en potencia.

Por otro lado, es patente que la impasibilidad de la facultad sensorial y la impasibilidad de la facultad intelectiva no son iguales, dado que es distinto el funcionamiento de los órganos sensoriales y del sentido. El sentido, en efecto, no es capaz ciertamente de percibir después de haber recibido el impacto de una cualidad sensible violenta. Por ejemplo, no percibe ningún sonido tras sonidos muy fuertes, ni puede ver ni oler después de haber recibido el impacto de colores y de olores de gran potencia. La mente, en cambio, tras haber pensado un objeto inteligible de vigor, no es que sea menos capaz de pensar los objetos inteligibles de potencia inferior, sino que incluso es más capaz de pensarlos. La razón de esto es que la facultad sensorial no puede existir ciertamente sin el cuerpo, mientras que la mente es separable. Además de esto, cuando la mente ha devenido cada uno de los objetos inteligibles de la misma manera como se dice que es sabio aquel que lo es en acto (lo cual ocurre, sin duda, cuando es capaz por sí mismo de pasar al acto), incluso entonces está en cierto modo en potencia, por más que no igual que antes de aprender o de descubrir alguna cosa: luego, la mente también es capaz de pensarse ella misma.


Aristóteles. Psicología.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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