irichc     Fecha  18/09/2003 05:34 
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Volver al foro Responder Azriel de Girona. Cábala y génesis del mundo.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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1. Si alguien te pregunta: ¿Por qué debo creer que el mundo tiene un guía?

Respuesta: Sería tan inconcebible admitir que pueda existir un barco sin timonel como un mundo sin guía, y ese guía debe ser sin límites –EnSof-, tanto en lo que se refiere a Su Gloria como a Su Palabra, puesto que ha sido escrito “A todos los proyectos he visto un fin, pero tu mandamiento es inmenso”. También ha sido escrito “Porque toda la obra producida por Elohim será pasada a juicio en todo lo que es oculto, sea bueno o malo”. Lo oculto no tiene límite ni fin, es inescrutable y nada existe fuera de él. Los filósofos ven en ello la prueba de que la Causa de las Causas y el Principio de los Principios deber ser sin fin –En-Sof- ni límite. Mediante la experiencia podemos constatar que la finalidad de todas las obras permanece oculta a nuestra capacidad de indagar, y lo dice el versículo “sin que alcance el hombre a entender la obra que Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin” y también dicen las Escrituras “aunque el sabio pretenda conocer, no por ello será capaz de comprender”. Por esa razón las Escrituras nos advierten “que no haya en vosotros ni hombre ni mujer, ni familia ni tribu” y agregan “si sucede que al oír las palabras de esta imprecación él se bendice a sí mismo en su corazón diciendo: ‘Tendré paz obedeciendo a la dureza de mi corazón, etc.’”.

Esto se refiere a quien no cree en el Nombre y en sus atributos, pues es como si extrajera su propia fuerza de sí mismo y para sí mismo, puesto que no reconoce la fuerza del Nombre. Y dado que esa persona reniega del Nombre, es para ella que fue escrito que el Nombre “borrará su nombre debajo del cielo”, pues cada ser será medido con su propia medida.

El que cree en el Nombre, Bendito Sea, admite que el mundo tiene un guía, mientras que quien cree en el Infinito En-Sof pero no admite que el mundo tiene un guía, prefiere decir que el mundo inferior es sólo fruto del azar. Es para él que fue dicho “Si marcháis conmigo por azar” y el texto agrega “Yo también marcharé con vosotros por azar”. Y al que diga que todo es accidental y se conduce con Él como si todo dependiera del azar, le será aplicado lo que se dice en los versículos “Si marcháis conmigo por azar” y “Yo me conduciré con vosotros aumentando mucho más el azar”. Esto significa que cada uno será juzgado según su propio criterio, según su propia voluntad, y en virtud del camino que él mismo haya elegido para vivir.

2. Si el interrogador pregunta: ¿Por qué estoy obligado a creer en el infinito En-Sof?

Respuesta: Debes saber que todo lo que es visible y todo lo que pueda ser captado por medio de la capacidad del corazón humano es limitado, y todo lo que es limitado tiene un fin, y todo lo que tiene un fin carece de valor. Partiendo de esta constatación, lo que no es limitado debe llamarse Infinito –En-Sof- y que es indiferenciación absoluta en la unidad perfecta sin alteraciones. Si algo es infinito, nada existe que sea exterior. A medida que se eleva es el principio esencial tanto de lo secreto como de lo manifiesto. A medida que se oculta, es la raíz tanto de la fidelidad como de la rebelión, y respecto a esto dicen las Escrituras “Por su fidelidad, el justo vivirá”. Los filósofos concuerdan con quien afirma que no es capaz de definir el Infinito, salvo de manera negativa. Las entidades que emanan del Infinito son las sefirot.

3. Si el interrogador sigue preguntando: ¿Cómo puedes hacerme admitir que las sefirot existen? Yo prefiero afirmar que sólo existe una realidad infinita.

Respuesta: El Infinito es una perfección sin defecto y si tú afirmas que Él posee sólo una fuerza ilimitada que carece de fuerza limitada, estás disminuyendo su perfección. Si tú afirmas que el primer límite surgido de Él es este mundo imperfecto, estarías menoscabando la importancia de la fuerza que procede de Él. Es precisamente para no disminuir su perfección que debemos afirmar por obligación que Él posee una fuerza limitada que procede de lo ilimitado. Lo primero en surgir de Él son las sefirot, que son tanto una fuerza de perfección como una fuerza de imperfección. Cuando ellas reciben la abundancia del fluido que procede de Su perfección, son una fuerza de perfección, pero si algo impide que esa abundancia se vierta en ellas, son una fuerza de imperfección. Por consiguiente, ellas tienen la posibilidad de actuar tanto en lo perfecto como en lo imperfecto. Y lo perfecto y lo imperfecto sirven para establecer el límite entre las cosas. Si tú dijeras que Él tuvo la intención de crear el mundo solo, sin la participación de las sefirot, se te debe responder que dicha intención pondría de manifiesto la imperfección del autor. Y si pretendieras que no hubo voluntad de creación, habría que afirmar que la creación es algo accidental, pero lo accidental no se rige por un orden. Sin embargo, podemos constatar que en las criaturas hay un orden; que el sol aparece durante el día, y la luna y las estrellas durante la noche; que todo nace según un orden, muere según un orden y se renueva según un orden. Ese orden, según el cual todo surge y desaparece, es lo que llamamos sefirot, pues ellas son la fuerza que determina todo lo que existe y que se limita por medio del número. Y puesto que la existencia de las criaturas fue producida por medio de las sefirot, ellas se diferencian unas de otras en superiores, inferiores y medianas, a pesar de que todas proceden del mismo principio esencial, pues todo procede del infinito En-Sof, y nada existe fuera de él.

4. Si el interrogador continúa preguntando: Me has obligado a admitir que las sefirot existen, pero ¿cómo podrás obligarme a aceptar que son diez y que constituyen una fuerza única?

Respuesta: Ya se te ha hecho saber que las sefirot son el origen y el principio de todo lo limitado y todo lo limitado se determina por medio de la substancia y del espacio, pues no existe substancia sin espacio y no existe espacio que no se exprese por medio de la substancia. No puede haber en la substancia una fuerza que sea menor que triple, tanto en el largo, en el ancho, como en la profundidad: lo que da como resultado nueve. Puesto que ya dijimos que la substancia no puede existir sin el espacio; que el espacio no puede existir sin la substancia; ahora decimos que el número no puede estar completo ni en espacio ni en substancia en menos de diez, pues fue dicho “diez y no nueve, diez y no once”. El tres multiplicado por sí mismo da como resultado nueve, pero hay que agregar el cuarto –se trata del espacio necesario para contener el tres- y si fuera posible multiplicarlos por sí mismos se llegaría al resultado de dieciséis. Sin embargo, Su ley es diez para indicar claramente que el espacio y la substancia de la que aquél depende deben ser consideradas como una fuerza única.

5. Si el interrogador te planteara esta pregunta: ¿Cómo puedes asegurar que las sefirot son emanadas? Yo digo que fueron creadas como todo el resto de las criaturas.

Respuesta: Ya te he informado que el Infinito En-Sof es la perfección sin defecto y, por lo tanto, el primer agente producido por Él en el comienzo también debe ser perfecto. Por esa razón la potencia de la emanación debe preceder a toda obra creada, pues dicha potencia es el principio esencial que da lugar a la creación de todas las obras. Si no hubiera una potencia de emanación que fluyera de En-Sof sin imperfección, ¿cómo hubiéramos podido explorar la abundancia del fluido perfecto que procede de Él? y ¿cómo la energía de las sefirot hubiera podido recibir ese fluido para distribuirlo a todos los que lo necesitan, sin sufrir una disminución? Cuando se provoca un derrame en un objeto creado, éste sufre una disminución y una imperfección, pero las sefirot, que son el primer agente, inmediatamente contiguo a EnSof, deben ser perfectas y sin defecto, aunque viertan su fluido a todos los que lo necesitan, pues ellas lo reciben de En-Sof.

6. Inmediatamente el interrogador vuelve a preguntar: ¿Cómo podemos explicar que Él es Uno y que las diez sefirot se unifican en Él? Diciendo eso conservamos la verdad en nuestro corazón, pero descuidamos las palabras en nuestras bocas.

Respuesta: Ya te enseñé que el Uno es la base de la multiplicidad y ninguna fuerza que forme parte de lo múltiple puede renovarse salvo si procede de Él. Él es superior a la multiplicidad; cada uno de los elementos que componen la multiplicidad es superior al que se encuentra debajo de él y la fuerza del inferior está contenida en el otro superior. Por lo tanto, la fuerza del primero equivale a la de todos los otros y la fuerza de todos juntos no es otra cosa que la fuerza del primero. Puesto que el primero iguala la fuerza de todos, no se puede encontrar nada en lo general que no se encuentre ya en lo particular. El ejemplo es el fuego, las flamas y las fulguraciones: todos forman un principio único aunque se distingan unos de otros y de que se separen en partes.

7. Si el interrogador insiste en preguntar: Después de que me hayas explicado que las sefirot existen; que son diez; que no son creadas sino emanadas; que su número depende de la unidad, respóndeme ¿en qué medida se les debe reconocer dimensiones, límites y materialidad?

Respuesta: Tú ya sabes que En-Sof es una perfección sin defecto y que, por esa razón, Él posee la fuerza de lo limitado dentro de lo ilimitado. Lo limitado que emana de Él y que limita todo lo existente son las sefirot, que pueden ejercer su acción en lo perfecto y en lo imperfecto. Si Él no les hubiera impuesto límites, no hubiéramos podido saber que él posee la capacidad de producir límites. Es para probar que nada existe fuera de Él que produjo la existencia de los límites y es así que los seres finitos pueden llegar a comprender sus propios límites.

Si bien lo superior no tiene límites, las capacidades humanas perciben lo que tiene su origen en En-Sof –que es elevado y oculto- debido a que Él tiene la facultad de extenderse dentro de límites. Los límites de todo lo aprehendido por la reflexión humana y captado por el pensamiento inferior permiten que la palabra los exprese y que las acciones sean visibles. Y todo lo que surge dentro de límites tiene medidas y materialidad, pues todo ente que puede ser captado por medio de la reflexión humana es llamado “cuerpo”, y esto se aplica también a lo espiritual: por lo tanto, las sefirot –que son la norma que rige todo lo limitado- son la raíz de todos los límites. Ese límite emana de lo ilimitado y por eso fue dicho “diez dimensiones que no tienen límite”. Los filósofos dicen que la inteligencia humana es limitada y la experiencia nuestra que todo lo que nuestra inteligencia es capaz de percibir tiene límite, medida y dimensión.

(...)

Azriel de Girona. El pórtico del interrogador.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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