irichc     Fecha  30/03/2005 01:51 
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Volver al foro Responder Campanella. ¿Cuál es la auténtica filosofía cristiana?   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Vetusta es la doctrina de Galileo, tanto en lo tocante al movimiento de la Tierra como a la permanencia del Sol en el centro del mundo y a los sistemas de astros acuíferos, compuestos por los elementos; es más, encuentra su origen en el propio Moisés; y Pitágoras, de estirpe judía, aunque nacido en una ciudad griega, como lo atestigua San Ambrosio, transmitió dicha doctrina en Italia y en Grecia, y la enseñó en Crotona y en Calabria; mientras que Aristóteles la ha combatido con vanos argumentos, sin demostración matemática, a partir de cierta grosera conjetura moral, del mismo modo que ha rechazado los libros de Moisés sin haber podido entender, con su lógica, la profundidad de las razones escondidas y de los misterios, como sabemos por San Ambrosio y por los escritos de Pico della Mirandola. Galileo venga a nuestros ancestros de la injusticia de los griegos. Numa Pompilio, discípulo de Pitágoras y sabio rey de los romanos, sostuvo la misma doctrina, tal y como lo atestiguan no sólo Ovidio, sino numerosos historiadores, aunque otros lo nieguen. Y dijo la verdad Plinio al referirse al hecho de que, por un decreto del Senado romano, Pitágoras fue nombrado el más sabio de los filósofos, pues es a él a quien Roma consagró tal estatua (a propósito de la orden del oráculo délfico de dedicar y erigir una estatua en honor al más sabio de los griegos). También aquellos que atacan el método de filosofar y las enseñanzas de Galileo, y colocan hoy las enseñanzas de Aristóteles por encima de las de los pitagóricos, al tiempo que la verdad sepultada empieza a ver la luz, esos parecen injuriar a Italia, a Moisés y a Roma. Nuestros ancestros no cometieron semejante falta, pues en su era no se había descubierto la tierra nueva, ni los sistemas celestes, ni nuevos fenómenos, ni la concordancia entre la Escritura y una filosofía de este género.

(...)

Igualmente, en las Santas Escrituras, el cielo sideral es llamado "firmamento" porque permanece en reposo. Ergo la Tierra se mueve. Ergo el Sol está en el centro. De este modo, en efecto, se salvan todos los fenómenos y los principios matemáticos, como lo prueban Copérnico y sus adeptos; y, además, los adeptos de Ptolomeo admiten otro tanto.


Campanella. Apología de Galileo. [Traducido del francés]                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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