irichc     Fecha  16/05/2004 05:45 
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Volver al foro Responder Castellio contra Calvino. A propósito de Servet sobre la libertad de conciencia.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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CALVINO.- Ojalá los errores de Servet quedaran sepultados, pero, cuando los veo circular, no puedo callarme sin sentirme pérfido.

VATICANUS [= Castellio].- Sólo a ti mismo debes echarte la culpa. Apenas se conocieron los primeros libros de Servet, y los siguientes se podrían haber vendido como ellos sin dificultad; pero, desde que le hiciste quemar con ellos, todos arden en deseos de leerlos, pensando que deben contener algo bueno contra ti, ya que los quisiste destruir y ahora los llenas de maldiciones. Tú eres quien causa todo este tumulto, que no habría ocurrido sin ti.

Calvino quiere matar a todos los herejes y tiene por tales a quienes disienten de él. Su programa sería exterminar a todos los papistas, luteranos, zwinglianos, anabaptistas, etc. Que queden sólo calvinistas, judíos, y turcos, pues a estos los exime.

(...)

CALVINO.- Otro fanático llama a Servet su mejor hermano y con tal motivo niega que los herejes deban ser castigados, puesto que cada cual se forja el sentido de la Escritura a su antojo, ya que la verdad cierta se oculta entre nubes.

VAT.- Se enfada de que alguien declare oscura la Escritura. La cree él muy clara. Pero va en contra de Zwinglio, que la considera oscura, e incluso de sí mismo, que escribe tantos comentarios para explicar algo tan claro.

CALVINO.- Servet, tan buen intérprete, prefiere destruir la fe en los corazones de los hombres que castigar a los que la transmutan.

VAT.- No la destruye en los corazones de los hombres quien quiere que el castigo de los herejes sea distinto hasta la vuelta del Juez, a no ser que me muestres que es Cristo mismo quien acusa, cuando Él manda dejar la cizaña hasta el tiempo de la siega. Tampoco rechaza toda idea de castigo quien propone que los herejes sean castigados por Dios cuando Él lo decida, y no prematuramente por los hombres.

CALVINO.- ¿Qué va a ser de la religión? ¿Por qué señales va a poder ser reconocida la verdadera Iglesia? ¿Qué va a ser de Cristo mismo si la doctrina religiosa es incierta y equívoca?

VAT.- La religión debe basarse en creer con seguridad las cosas que se esperan, no en las que se conocen; como Abraham, que fue llamado para salir y obedeció "sin saber adónde iba". Pero su fe era cierta, porque Dios era fiel a sus promesas. La Iglesia verdadera debe reconocerse por el amor que procede de esa fe, cuyos preceptos son ciertos. "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros". La doctrina religiosa consiste en amar a tus enemigos, bendecir a quienes te maldicen, tener hambre y sed de justicia, y soportar ser perseguido por causa de ella. Estas cuestiones y otras semejantes son bien claras, por muy oscuras que sean las que conciernen a la Trinidad, la predestinación, la elección, etc., por las cuales algunos son tenidos por herejes. Muchos santos no sabían nada de ellas.

(...)

CALVINO.- El hecho de que la espada se haya usado para perseguir no impide que los magistrados piadosos usen su poder para defender la Iglesia afligida, ni las cruces de los mártires impiden la justa ayuda de las leyes para que los fieles den culto a Dios en paz.

VAT.- Si Servet te hubiera atacado con armas, razón habrías tenido para ser defendido por los magistrados, pero como él se te opuso con escritos, ¿por qué le respondiste a hierro y fuego? ¿A esto lo llamas defensa de magistrados piadosos? ¿Consiste tu religión tan sólo en apresurarte a llevar a la hoguera a extranjeros que pasan pacíficamente por tu ciudad? ¿Y aún osas hacer reproches a los papistas? Menciona un solo caso en que los papistas hayan arrancado a un luterano o a un calvinista de la misa a la cárcel, como de un sermón fue sacado Servet por vosotros.

CALVINO.- Un verdadero y legítimo servidor de Dios combatirá por defender su fe tanto como su vocación le empuje.

VAT.- Sin duda, un servidor de Dios combatirá pero con sus armas: la justicia, la fe, la paciencia y otras virtudes que Pablo atribuye al cristiano. Pero el arma de Calvino es el hierro.

CALVINO.- Si el cielo intempestivo es vicioso efecto de la ignorancia, ¿cómo no va a ser laudable el celo que a los hijos de Dios los inflama en el deseo de afirmar y testimoniar su fe?

VAT.- Afirmar tu fe no es quemar a un hombre, sino quemarse en ella. "El que persevere hasta el fin, ése se salvará". ¿Cómo?, ¿persiguiendo?. No, sufriendo. Tal es la verdadera afirmación de la fe, y Calvino no la conoce.

(...)

CALVINO.- El hecho de que Cristo atrajo los primeros frutos de la Iglesia de entre gentes humildes y oscuras no impide que haya reyes que se ofrezcan a sí mismos y sus tesoros, ni descalifica el poder de la espada, de que están dotados, para ser oferta sagrada.

VAT.- Pablo refiere que cuando Cristo subió a lo alto "dio a unos ser Apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en la tarea del ministerio, para edificar el cuerpo de Cristo", que es la Iglesia. Tales son esas sagradas oblaciones de su obra. En el reino de Cristo no tolera la espada sino para matar a Cristo y a sus discípulos. Hay algunos ministros de Dios que llevan espada, pero para castigar a malhechores, no para erigir el reino de Cristo. Los cristianos tienen eso en común con todas las naciones. Llevan la misma espada, pero no es para servir al reino de Cristo.

CALVINO.- Ahora se ve que los ministros del Evangelio deben estar preparados para llevar la cruz y el odio y cuanto quiera el mundo, y que Dios sólo les ha equipado con el don de la paciencia. No obstante, a los reyes se les manda que protejan la doctrina religiosa con su apoyo.

VAT.- Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre. Cuando los ginebrinos mataron a Servet no defendieron una doctrina; mataron a un hombre. Defender doctrina no es competencia del juez, sino del maestro. ¿Qué tiene que ver la violencia con las ideas?

CALVINO.- Nuestros críticos dicen que nada hay más impropio que forzar a la fe, que consiste en obediencia libre.

VAT.- "Nadie puede venir a mí si no le trae el Padre que me ha enviado". Estos perseguidores quieren que los magistrados atraigan a hombres que rehúsan ser llevados por Dios, como si el magistrado pudiera lograr más que Dios...

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CALVINO.- Una persona ordinaria, sin poder sobre la vida y la muerte, no sería inocente si permitiera que su casa se profanara con sacrilegios. ¿Cuánta mayor cobardía será la de un magistrado que hace la vista gorda ante violaciones desenfrenadas de la religión?

VAT.- Eso es más retórico que cristiano. ¿A qué llama Calvino "violación desenfrenada de la religión"? Servet negaba que los niños deban ser bautizados. ¿Lo creía Servet o no? A esta creencia la llama Calvino "sacrilegio desenfrenado". ¿Con qué derecho? Un sacrilegio desenfrenado se supone que es un pecado consciente. Pero Servet, si es que en eso pecó, pecó sin saberlo. Y entonces, Calvino, ¿lo mataste porque creía eso o porque lo decía? Si lo mataste porque lo dijo, lo mataste porque decía verdad, porque para cada uno verdad es decir lo que sinceramente cree, aunque esté en error. Pero si lo mataste porque lo creía, entonces lo que debiste hacer era enseñarle a creer de otra manera, y mostrarle por la Escritura que quienes yerran y creen como él, incorrectamente según tú, deben ser exterminados.

CALVINO.- Si el Hijo de Dios expulsó del patio del templo a quienes con pretexto religioso vendían víctimas para el sacrificio, ¿por qué los magistrados religiosos no pueden usar la espada que se les ha encomendado para apremiar a los pérfidos apóstatas que profanan y violan el templo de Dios con escandalosa contumelia?

VAT.- También yo voy a permitirme argüir a la manera de Calvino: si el Hijo de Dios no condenó a la adúltera, ¿por qué el magistrado condena a los adúlteros? Si Calvino me responde que Cristo no era juez de adulterios, diré lo mismo en relación a los azotes con que expulsó a los mercaderes. No había ley para ello -y si Cristo hubiera actuado como un magistrado, debería haber seguido la ley-, no había ley de que se debía fustigar a los cambistas del templo. Más aún: Cristo los arrojó, pero no los mató; y si los arrojó con sus propias manos, el magistrado debería hacer lo mismo y no dejar la ejecución a tarea de verdugo. Si Cristo los sacó con sus manos de un templo de piedra, que el magistrado haga lo mismo. Calvino dirá que aquel templo era figura del no hecho de piedra, es decir, figura del corazón del hombre, y con el mismo derecho responderé que el látigo hecho de cordeles era figura del látigo espiritual, es decir, figura de la palabra de Dios, palabra que está encomendada no al magistrado sino al ministro espiritual. Y si Cristo no mandó que los cambistas fueran arrojados del templo por un magistrado y no se prestó a ser su acusador ante él, sino que los arrojó con sus propias manos, entonces Calvino, que se arroga ser vicario de Cristo, no debería haber enviado a Servet a un juez para ser encarcelado y matado, ni haber usado a su cocinero como delator, sino que debió eliminar a Servet con sus propias manos, con su propia arma, con su espada.

(...)

CALVINO.- Infectan a las almas con el veneno de doctrinas depravadas. ¿Hay que alejar de sus cuerpos la espada?

VAT.- El envidioso, el avaricioso o soberbio infecta las almas y las corrompe con palabras y mal ejemplo, pero la espada no tiene poder contra ellos.

CALVINO.- ¿Tendrá que ser destrozado todo el cuerpo de Cristo para que un miembro podrido quede intacto?

VAT.- Matar a un hombre no es amputar un miembro. Cuando se mata a un hombre, no se le amputa del cuerpo de Cristo, sino de la vida del cuerpo. De lo contrario, si la muerte del cuerpo fuera una amputación, todos los que mueren serían amputados de la Iglesia.

(...)

[Sobre la parábola del trigo y la cizaña:] Es como el rey que prefiere que todos los ladrones de su reino vivan y no que uno de sus hijos pueda ser matado con ellos. Podemos presentar la situación de la siguiente manera. Supón que el rey de Francia tenga varios hijos esparcidos por el reino con una túnica blanca sin ser identificados por la gente. Unos impostores se mezclan con ellos y para ganarse su favor se ponen una túnica igual. Al saberlo el rey, anuncia que bajo pena de muerte nadie que la lleve blanca sea muerto o herido, no sea que perezca alguno de sus hijos. Unos años después el rey los reúne a todos y descubre y condena a muerte a los impostores, pero salva a sus hijos, en cuyos cuerpos, al quitarles la túnica, ha aparecido grabado un lirio. ¿No castigará el rey a quien haya matado a un hombre con túnica blanca, sea o no su hijo? Pues Cristo es ese rey; los de la túnica blanca, sus discípulos; los que se mezclan con ellos y se visten de blanco, los hipócritas y herejes que aspiran a ser honrados como hijos de Dios, es decir, que en todos los aspectos llevan vida santa y divina. Al observarlo Cristo, ordena dejarlos hasta el día del Juicio, cuando su túnica de disimulo se les arrancará, se sacarán a la luz sus ocultas tinieblas y serán revelados los secretos de su corazón, que ahora tienen guardados. ¿No debemos esperar ese día? ¿Tenemos acaso suficiente conocimiento para leer los secretos de los corazones que, dice Pablo, no serán revelados hasta el día del Señor? ¿No contradecimos este mandato de Cristo si matamos a los hipócritas y a los herejes vestidos de blanco, es decir, no reos de ningún crimen? Si son reos, su vestido no es blanco, sino negro, como el crimen. ¿No puede ocurrir que al matarlos matemos también a algunos buenos, como siempre ha ocurrido hasta ahora? Si decimos que no es posible que nos equivoquemos, estamos diciendo lo que siempre dijeron los que mataron a gente buena. ¿Somos mejores que ellos? ¿Hay alguien que crea que su propia religión es falsa? Los judíos erraron al perseguir a Cristo y a los Apóstoles. El papa yerra al perseguir a luteranos y zwinglianos. Enrique de Inglaterra yerra al perseguir a papistas, luteranos, zwinglianos y anabaptistas. Lutero yerra al llamar demonios a los zwinglianos y condenarlos al infierno. ¿Sólo los zwinglianos y los calvinistas van a estar libres de error? ¿Sólo ellos se van a sentar en el tribunal de Cristo, juzgar a los herejes y condenarlos a muerte?

(...)


Sebastián Castellio. Contra libellum Calvini.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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