irichc     Fecha  29/06/2002 06:38 
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Volver al foro Responder El Bhagavad Gita   Admin: Borrar 	mensaje
 
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II. El sendero del discernimiento.

Dijo Sanjaya:

1. Al ver a Arjuna abatido por el desánimo y la piedad, con los ojos llenos de lágrimas y la mente confusa, Madhusudana (Krishna) pronunció estas palabras:

2. ¿De dónde te viene, Arjuna, en estos momentos críticos, ese desaliento? Esa debilidad, indigna de un ser humano con sabiduría, no conduce a los niveles celestiales sino a la infamia.

3. Partha (hijo de Kunti), no te abandones a esa impotencia degradante para una persona como tú. Aparta de ti esa debilidad del corazón y levántate, aniquilador del enemigo.

4. Arjuna dijo entonces:
Sustentador de las criaturas, destructor de los enemigos, ¿cómo quieres que ataque con flechas a Bhisma y Drona, que son dignos de toda veneración?

5. Sería mejor para mí el vivir mendigando en este mundo antes que matar a esos nobles preceptores. Porque si lo hiciera, a pesar de su ambición, todas las riquezas y placeres estarían manchados con su sangre.

6. No se sabe qué sería mejor, si vencerlos o si ser vencidos. Ante nosotros están los hijos de Dhritarashtra. Si los matásemos no querríamos sobrevivir.

7. Con el corazón debilitado por la misericordia y la mente confusa acerca de mi deber, te ruego me digas lo que es mejor para mí. Soy tu discípulo. Tü eres mi refugio. Enséñame.

8. No hay nada que pueda apartar de mí esta tristeza que consume mis sentidos, ni el ganar un reino sin igual en la tierra, ni reinar entre los seres celestiales.
Sanjaya dijo:

9. Tras hablar de esta manera, Gudakesa (Arjuna), el vencedor de los enemigos, dijo: Govinda (Krishna), no voy a luchar. Y se quedó en silencio.

10. Descendiente de Bharata, hijo de Hrishikesa, dijo Krishna sonriendo, y dirigiéndose a Arjuna:

11. Te lamentas por los que no deberías lamentarte, aunque hables sensatamente. Los verdaderos sabios no se angustian ni por los vivos ni por los muertos.

12. Nunca hubo un tiempo en que no existiéramos tú y yo y esos conductores de hombres. Y tampoco dejaremos de ser en el futuro.

13. Como el Ser encarnado pasa por la juventud y la vejez, así es el pasar a otro cuerpo. De esto no dudan nunca los sabios:

14. Por el contacto de los órganos de los sentidos con los objetos se produce el frío y el calor, el placer y el dolor, que tienen un principio y un fin, son transitorios. ¡Sopórtalos con valor, descendiente de los Bharata!

15. Tú que eres el mejor de los hombres, sabe que aquel que no se altera por las circunstancias, aquel que considera iguales el placer y el dolor, se hace apto para la inmortalidad.

16. De lo irreal no surge el Ser. Lo real no puede dejar de ser. Los buscadores de la verdad son los que han descubierto la esencia de estas cosas.

17. Sabe, sin embargo, que Aquello que interpenetra todo es indestructible. Nadie puede destruir lo que es inmutable.

18. Estos cuerpos destructibles pertenecen, como se ha dicho, al eterno, indestructible e inconmensurable Ser cuando está encarnado. Por tanto, descendiente de Bharata, emprende la batalla.

19. Quien piensa que el Ser mata o que el Ser es asesinado está equivocado, pues el Ser Uno ni mata ni muere.

20. Nunca ha nacido y nunca muere el Ser Uno. Al no haber existido, nunca cesará de existir. No tiene origen, es eterno, imperecedero, ancestral, y no muere cuando el cuerpo muere.

21. Partha, el que sabe que el Ser es imperecedero, y eterno, que no está sujeto al nacimiento ni a la muerte, ¿cómo puede considerarse el que mata o el que es asesinado?

22. Como el despojarse de los viejos vestidos para ponerse otros nuevos es el rechazo de los viejos cuerpos por el ser encarnado, para unirse a otros nuevos.

23. Las armas no le hieren, el fuego no le quema, el agua no le moja, el viento no le seca.

24. Por ser invulnerable, porque no se quema, ni se moja ni se seca, el Ser es eterno, omnipresente, permanente, inmutable y único.

25. Aunque se haya dicho que el Ser no es algo manifiesto, que está más allá del pensamiento y de los cambios, esto no te debe desanimar.

26. Y aun si creyeras que el Ser nace y muere siempre, guerrero de brazos poderosos, no tendrías razón para lamentarte.

27. Porque todo lo que nace debe morir y todo lo que muere renace sin duda. No debes, por tanto, lamentarte por lo que es un hecho inevitable.

28. Descendiente de Bharata, todos los seres en un principio son inmanifestados, se manifiestan en un estado intermedio y tras la muerte vuelven a estar inmanifestados. ¿Por qué te lamentas por ellos?

29. Algunos imaginan al Ser como algo asombroso, otros lo describen como algo asombroso y otros oyen hablar de él como algo asombroso. Pero la mayoría, aunque oiga hablar sobre él, no lo comprende.

30. El Ser que habita en todos los cuerpos, descendiente de Bharata, es eterno y no puede ser destruido. Por tanto, no debes lamentarte por todas esas criaturas.

31. Y teniendo en cuenta tu propio deber, no debes vacilar, ya que no hay nada mejor para el que pertenece a la casta de los guerreros que luchar por una causa justa.

32. Descendiente de Partha, dichosos aquellos guerreros que tienen la ocasión de luchar en una batalla así, ocasión que se les presenta sin buscarla y les abre las puertas del cielo.

33. Y si no luchas en esta guerra justa, cometerás un grave error al descuidar tu propio deber y tu honor.

34. La gente hablará además de tu deshonra, lo que para una persona de honor es peor que la muerte.

35. Esos grandes guerreros, que te estiman, pensarán que abandonaste el campo de batalla por temor y te menospreciarán.

36. Y tus enemigos te recriminarán con desagradables palabras, y despreciarán tu poder. ¿Puede haber algo más doloroso?

37. Si mueres en la lucha conseguirás el cielo, y si vences disfrutarás de la tierra. Por tanto ¡levántate, hijo de Kunti, decide pelear!

38. Emprende la batalla sin tomar en cuenta el placer o el dolor, la victoria o la derrota. Así no caerás en falta.

39. Te he enseñado ya la sabiduría que conduce al descubrimiento del Ser. Ahora escucha la sabiduría del yoga de la acción mediante el cual te liberarás, hijo de Partha, de tus ataduras.

40. Aquí no hay intentos fallidos, y no se produce ningún daño. Y aun una pequeña parte de esta rectitud salva de un gran temor.

41. En este sendero, vástago de la dinastía Kuru, hay un objetivo único y una firme convicción. Mientras que el pensamiento de los que no han tomado esta resolución tiene diversas ramificaciones.

42 y 43. Hijo de Partha, los que no tienen discernimiento se expresan con floridas palabras y aconsejan diversos actos virtuosos para conseguir un mejor nacimiento, placeres y prosperidad. Se mantienen repitiendo la pronunciación de los Vedas y declaran que no existe nada más. Al tener las mentes llenas de deseos, su meta es el cielo.

44. Nunca se presenta la convicción que conduce a este objetivo único y total en las mentes de aquellos que, apegados al placer y la prosperidad, se dejan llevar de floridos discursos.

45. Los Vedas tienen como objeto los tres modos de la naturaleza. Transciende, Arjuna, supera los pares de opuestos y mantente equilibrado, libre de la ambición y del deseo de seguridad. Y permanece lúcido, vigilante.

46. Tan útiles son los Vedas para el sabio bramán como lo es el agua abundante de un pozo para cualquier hombre.

47. Sólo tienes derecho al acto, y no a sus frutos. Nunca consideres que eres la causa de los frutos de tu acción ni caigas en la inacción.

48. Establécete en este yoga, Dhananjaya, y dedícate a realizar tu deber, abandona el apego y permanece en equilibrio ante el éxito o el fracaso. A esta ecuanimidad se llama yoga.

49. En verdad, toda acción es inferior al camino de la sabiduría. Refúgiate en ella, Dhananjaya. Dignos de lástima son los que obran por la recompensa.

50. Aquel que tiene sabiduría elimina a la vez lo bueno y lo malo. Dedícate con devoción al camino de las obras, que es sagacidad en la acción.

51. Porque el que conoce la verdad renuncia a los resultados de sus actos, se libera de las ataduras del nacimiento y llega a ese estado que está más allá del mal.

52. Cuando tu comprensión sobrepase la confusión de lo ilusorio serás indiferente a lo que has de oír y a lo que ya has oído.

53. Cuando se aclare tu mente, salga de la confusión de las distintas opiniones y se establezca en la contemplación, llegarás a la unión que se origina en el discernimiento.

54. Dijo Arjuna: Kesva (Krishna), ¿qué es lo que caracteriza a aquel que está firmemente establecido en la verdad y unido al Ser? ¿cómo habla, cómo camina, cómo se sienta quien permanece en la sabiduría?

55. Krishna dijo: Partha (Arjuna), se dice que está establecida en la sabiduría aquella persona que ha renunciado a todos los deseos de su corazón y permanece feliz en su Ser y por su Ser.

56. Se dice que aquel sabio silencioso está establecido en la verdad cuando su mente no se altera ante el sufrimiento, ni busca posesiones o placeres, cuando está más allá del apego, el miedo y la ira.

57. La sabiduría permanece estable en la persona que no tiene apego por nada, en ninguna situación, que no recibe ni rechaza ninguna cosa, buena o mala, que se le presente.

58. Y cuando aquella persona retira completamente los sentidos de todos los objetos sensoriales, como la tortuga guarda del todo sus miembros, entonces su sabiduría se mantiene estable.

59. Los objetos se retiran de aquel que se abstiene de ellos, pero no el gusto de disfrutarlos. Pero hasta este deseo se pierde en quien ha tomado conciencia del Absoluto.

60. Porque los indómitos sentidos, hijo de Kunti (Arjuna), arrastran con fuerza incluso la mente de la persona inteligente que se esfuerza por controlarlos.

61. Tras haberlos controlado todos (los sentidos) puede la persona mantener su mente fija en mi conciencia suprema, ya que la sabiduría del que tiene equilibrados los sentidos permanece estable.

62. En aquel que está pendiente de los objetos sensoriales aparece el apego. Del apego nace el deseo y del deseo (frustrado) la ira,

63. A partir de la ira se produce el error, del error el fallo de la memoria y ahí la pérdida de la capacidad de comprensión. Y cuando ésta falta el ser humano se pierde.

64. Pero el ser humano dueño de sí mismo, que se mueve entre los objetos de percepción libre de atracción y rechazo, alcanza la serenidad.

65. En la serenidad desaparecen todos los sufrimientos, porque la sabiduría de quien tiene una mente serena pronto se estabiliza totalmente.

66. Sin equilibrio en la mente no puede haber sabiduría ni se puede meditar, con lo cual no sobreviene la paz. Y ¿cómo puede haber felicidad sin paz?

67. Porque la mente que sigue pendiente de los sentidos errantes arrastra sy sabiduría como un fuerte viento arrastra una barca sobre las aguas.

68. Por eso, aquel cuyos sentidos se han retirado por completo de sus objetos llega a estabilizar su sabiduría, ¡oh tú el de poderosos brazos!

69. Aquello que es noche para todas las criaturas, es día para el dueño de sí mismo, y lo que es día para aquéllas, es noche para el que ve, para el sabio.

70. Sólo llega a la paz aquel en cuyo corazón penetran todos los deseos como las aguas de los ríos entran en el mar y aunque le atraviesen a desbordar permanece imperturbable. Pero no hay paz en el que se identifica con el deseo.

71. El que vive desapegado, el que ha abandonado todo deseo, y no piensa en "mí" y "lo mío", llega a la verdadera paz.

72. Esto es, Arjuna, estar establecido en el Absoluto. Cuando se ha llegado allí, ya no se tienen más dudas. Aun el que llega en el momento de cerrar los ojos a esta vida queda identificado con el Absoluto.


Bhagavad Gita.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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