irichc     Fecha  28/03/2005 23:44 
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Volver al foro Responder Euler. Atomismo y negación del consecuente.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Donde el célebre matemático suizo se burla de la incoherencia del filosofar atomista, incapaz de reconocer la esencia de los cuerpos, esto es, la extensión (punto del que se ocupa en esta epístola), la inercia y la impenetrabilidad.

Saludos.

Daniel.

* * *


Sobre si la divisibilidad al infinito tiene lugar en los cuerpos actualmente existentes

Tenemos por verdad bien constatada que la extensión es divisible hasta el infinito, y es imposible concebir partes tan pequeñas que no sean susceptibles de una división ulterior. Tampoco los filósofos rechazan esta verdad, pero niegan que tenga lugar en los cuerpos actualmente existentes. Dicen que la extensión, cuya divisibilidad al infinito se ha demostrado, no es más que un objeto quimérico formado por abstracción, lo mismo que la idea de hombre o árbol en general es formada por la abstracción; y al no existir el hombre o árbol en general, la extensión en general tampoco existe. Vuestra Alteza comprende que sólo existen los seres individuales, y las nociones generales únicamente se encuentran en nuestro espíritu; pero no se puede concluir de ello que las nociones generales sean quiméricas; más bien contienen el fundamento de todos nuestros conocimientos.

Todo lo que conviene a una noción general, y las propiedades atribuibles, se encuentran también necesariamente en los individuos comprendidos en esa noción general. Cuando se dice: la noción general de hombre encierra un entendimiento y una voluntad, sin duda se pretende que cada hombre individual esá en posesión de esas facultades. Y esos mismos filósofos se vanaglorian en demostrar muchas propiedades pertenecientes a la substancia en general, que es también una idea abstracta como la de la extensión; por tanto, mantienen, esas propiedades convienen a las substancias individuales, las cuales son todas extensas. En efecto, si una substancia no tuviera esas propiedades, sería falso que conviniesen a la substancia en general.

Luego si los cuerpos, seres extensos o dotados de extensión, no fueran divisibles al infinito, sería también falso que la divisibilidad al infinito fuera también una propiedad de la extensión. Ahora bien, los filósofos reconocen que esta propiedad conviene a la extensión, pero pretenden que no puede tener lugar en los seres extensos. Es lo mismo que si mantuviese: el entendimiento y la voluntad son atributos del hombre en general, pero no pueden tener lugar en los hombres individuales existentes.

De ahí fácilmente Vuestra Alteza sacará esta conclusión: si la divisibilidad al infinito es una propiedad de la extensión en general, necesariamente conviene también a todos los seres individuales extensos; o bien, si los seres actuales extensos no son divisibles al infinito, es falso que la divisibilidad al infinito sea una propiedad de la extensión en general.

No se puede negar una u otra de estas consecuencias sin trastocar los principios más sólidos de todos nuestros conocimientos: y los filósofos que no admiten la divisibilidad al infinito en los seres reales extensos, tampoco deberían admitirla en la extensión en general; pero como aceptan lo último, caen en abierta contradicción.

(...)


Euler. Cartas a una princesa de Alemania.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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