irichc     Fecha  13/03/2005 17:52 
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Volver al foro Responder Goethe. Teoría de la Naturaleza.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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La ciencia es, propiamente, el privilegio del hombre; y si fuera guiado continuamente por ella hacia la gran idea de que el todo no es otra cosa que unidad armónica y que él a su vez es unidad armónica, esta gran idea se convertiría dentro de él en algo mucho más rico y pleno que la simple complacencia en un cómodo misticismo, el cual oculta con gusto su pobreza en una respetable oscuridad.

(...)

Por eso habrá que tener mucho cuidado para no extraer precipitadamente consecuencias de experiementos, ya que, en el paso de la experiencia al juicio, del conocimiento a la aplicación, es donde, como en un desfiladero, todos los enemigos interiores del hombre están al acecho.

(...)

Para poner en guardia contra este peligro, más grande y más próximo de lo que se piensa, querría exponer aquí una especie de paradoja para atraer la más viva atención. Me atrevo a afirmar que un experimento, así como más experimentos en combinación, no demuestran nada, y que nada es más peligroso que querer confirmar inmediatamente cualquier proposición mediante experimentos, y que los más grandes errores han surgido porque no hemos tomado conciencia del peligro y de la insuficiencia de este método. Debo explicarme más claramente para no dar lugar a la sospecha de que quiero tan sólo abrir las puertas a la duda.

Cada experiencia que hacemos, cada experimento mediante el cual la repetimos, es propiamente una parte aislada de nuestro conocimiento; sin embargo, mediante la frecuente repetición hacemos de este conocimiento aislado una certeza. Pueden sernos conocidas dos experiencias en el mismo campo, pueden ser muy afines y parecernos aun más afines, pero habitualmente nosotros somos propensos a considerarlas más afines de lo que son en realidad. Esto es conforme a la naturaleza del hombre y la historia del entendimiento humano nos proporciona mil ejemplos de ello, y yo he observado por mí mismo que cometo este error con frecuencia.

Este error es muy afín a otro, del que en gran parte deriva. El hombre disfruta más de la representación que de la cosa o, más bien, deberíamos decir: el hombre disfruta de una cosa sólo en la medida en que se la representa: ella debe adaptarse a su sensibilidad y, aunque eleve su facultad de representación por encima de la media, generalmente esta sigue siendo un intento de llevar muchos objetos a una cierta correlación aprehensible que ellos, en rigor, no tienen entre sí.

(...)

... De modo que se ve fácilmente el peligro que se corre cuando se quiere relacionar una experiencia particular con una idea preconcebida, o bien se quiere demostrar mediante experimentos aislados una relación que no es enteramente sensible, sino que la fuerza formadora del espíritu ha establecido ya de antemano.

Mediante tales esfuerzos surgen teorías y sistemas que hacen honor a la sutileza de sus autores, pero que, si encuentran un aplauso mayor del que sería justo y se mantienen más tiempo del debido, serán obstaculizadores y dañinos para el progreso del espíritu humano, el mismo que, en cierto sentido, favorecen.


Goethe. Teoría de la naturaleza.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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