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Volver al foro Responder La Inquisición española, precursora de los Derechos Humanos   Admin: Borrar 	mensaje
 
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DECRETO DEL SANTO OFICIO SOBRE VARIAS DUDAS REMITIDAS POR LOS CAPUCHINOS

Roma, 20 marzo 1.686

1. ¿Es lícito capturar con violencia y engaño a los negros así como a otros salvajes injustamente hechos esclavos?

Sus eminencias dijeron que no es lícito.

2. ¿Es lícito comprar, vender o hacer contratos de algún otro modo posible con los negros o salvajes injustamente hechos esclavos?

Sus eminencias dijeron que no es lícito.

3. Cuando los negros o cualesquiera otros salvajes son capturados injustamente y se encuentran mezclados con otros vendibles, ¿es justo comprarlos a todos, buenos y malos?

Sus eminencias dijeron que no es lícito.

4. Los compradores de los negros, asú como de otros salvajes ¿no tienen que averiguar acerca del título de la servidumbre de éstos, si han sido hechos esclavos justa o injustamente? ¿Será lícito cuando muchos de éstos han sido injustamente cautivados?

Sus eminencias dijeron que están obligados a averiguar.

5. Los amos de los negros, así como de otros salvajes injustamente hechos esclavos, capturados con violencia y engaño, ¿no están obligados a manumitirlos?

Sus eminencias dijeron que están obligados.

6. Los compradores de negros y de otros salvajes injustamente hechos esclavos, que han sido hechos siervos con violencia y engaño, tanto los compradores como sus amos, ¿no están obligados a compensarles los daños?

Sus eminencias dijeron que están obligados.

7. ¿Es lícito a los amos de los negros o de otros esclavos, con privada autoridad, exponerlos a peligro de muerte, herirlos, quemarlos o matarlos?

Sus eminencias dijeron que no es lícito.

8. ¿Es lícito bautizar a los negros o a otros infieles, sin ser instruidos en los misterios de la fe, necesarios para la salvación y dejarlos sin esta instrucción?

Sus eminencias dijeron que no es lícito, salvo en peligro de muerte, exceptuando a los niños.

9. Los señores de los negros o de otros esclavos ¿no están obligados a impedir que vivan en concubinato?

Sus eminencias dijeron que estaban obligados.

10. ¿Es justo mantener en servidumbre a los esclavos después del bautismo, tanto si fueron esclavizados justa o injustamente?

Sus eminencias respondieron que no, si fueron esclavizados injustamente.

11. ¿Es lícito comprar negros a los herejes mediata o inmediatamente, y después de la venta, ya sea donación o cualquier otro contrato sobre los mismos retenerlos en servidumbre, y de la misma manera venderlos a aquéllos?

Sus eminencias dijeron que no, pues existía mala fe.

* * *

Éste es el decreto de la Inquisición sobre la esclavitud. Se insiste a cada momento en el justo título de esclavitud, en oposición al título injusto, que es la ausencia de aquél. Según Tomás de Mercado, jurista de la misma época, se daban sólo tres justos títulos para obtener un esclavo en propiedad:

. El primero se derivaba de la condición de cautivos de los prisioneros en una guerra justa. Dado que se les había perdonado la vida pudiéndoseles matar, se reconocía a los captores un derecho omnímodo sobre su cuerpo.

. El segundo venía dado por las leyes de la República o Reino que privasen indefinidamente al reo de su libertad, como hoy hablamos de cadena perpetua.

. El tercero era el derecho de los padres a enajenar a sus hijos en caso de necesidad extrema, de forma semejante a quien los da en adopción, pero a cambio de un precio y obligándoles a asumir la servidumbre.

Ahora bien, como hace notar el propio Mercado, estos tres títulos eran susceptibles de un gran abuso, pues no siempre podía indagarse si la guerra había sido justa, si la pena impuesta por la ley era equitativa o si se daba aquella extrema necesidad en los padres que avalase tan radical medida. Así que no se tenía por buena su simple postulación, sino que -teóricamente al menos- debían aportarse pruebas en favor de la justicia del título. Lo cual no implica que con su ilegalización dejara de existir la economía sumergida que ocasionaba la esclavitud injusta, ya que las autoridades se mostraban pasivas y los esclavizados pocas veces se encontraron en disposición de reclamar y hacer valer sus derechos de hombres ("derechos católicos" para Francisco José de Jaca).

En resumen, el documento expuesto no cuestiona la esclavitud como intrínsecamente mala ni propone su abolición, a diferencia de lo pretendido por los capuchinos (ver punto 10 del decreto). Si el hombre libre desea hacerse esclavo, o incurre en esa condición al despojársele socialmente de su derecho a resistir en vistas un interés superior (el derecho de guerra, el derecho de castigo o el derecho de supervivencia), nada se puede obstar desde una perspectiva iusnaturalista.

Sin embargo, la sentencia reproducida establece algo muy importante, y es que nadie es esclavo por naturaleza, contrariamente al pensamiento de Aristóteles sobre los bárbaros. Con ello se viene a reconocer la dignidad innata del hombre independientemente de su raza o fortuna, al tiempo que quedan prohibidas las conversiones forzosas de infieles. Dicha doctrina se desmarca igualmente de aquellos teólogos que justificaron la esclavitud como consecuencia del pecado original, que sumió al hombre en la obediencia de las bajas pasiones y, por motivos análogos, lo dispuso al yugo de sus semejantes. Todo ello con cien años de ventaja sobre la Revolución Francesa. Desde el estrado inquisitorial, sin derramar una gota de sangre.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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