irichc     Fecha  5/02/2003 18:59 
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Volver al foro Responder Leibniz. De la naturaleza en sí misma.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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El argumento segundo que el ilustre Sturm saca de la naturaleza del movimiento no lleva, a mi juicio, a conclusión alguna. Dice que el movimiento es la existencia sucesiva de la cosa en distintos lugares; concedamos esto por ahora, aunque no estemos satisfechos por completo de esta demostración, que expresa más bien el resultado del movimiento que lo que se llama su razón formal, no pudiéndose de él deducir que la fuerza motriz se excluya. Porque el cuerpo no es sólo un movimiento actual, de su movimiento en un lugar, sino que necesita esfuerzo para cambiar de sitio, de manera que el estado siguiente sea por sí mismo y por la fuerza de la naturaleza, consecuencia del precedente: de otro modo, en un movimiento, sea el actual o cualquier otro, el cuerpo A, que es movido por el cuerpo B, no se distinguiría en nada de un cuerpo en reposo, y si la opinión del honorable autor fuese contraria a la nuestra, en este punto resultaría de ella, que no habría diferencia alguna entre los cuerpos, porque en el todo de una masa uniforme por sí misma no puede haber otra diferencia que la que al movimiento se refiere; en fin, resultaría aún más, que no hay absolutamente variación en los cuerpos y que permanecen siempre en el mismo estado, porque si una parte cualquiera de materia nada difere de otra parte igual y semejante, lo que el sabio Sturm debe admitir, puesto que suprime las fuerzas activas, las impulsiones en todas las demás clases de modificaciones, excepto la existencia que estará sucesivamente cambiando de lugar; si por otra parte el estado del cuerpo en un momento dado no difiere del estado en otro momento más que por la transposición de parte de materia igual y semejante, resulta evidentemente que por la sustitución perpetua de las cosas indiscernibles, será absolutamente imposible distinguir los estados de los diversos momentos en el mundo corporal. En efecto, sólo podría distinguirse una parte material de otra por una denominación intrínseca, es decir, por la determinación de lo futuro, por la que debe estar más tarde en tal o cual lugar; pero para el estado presente no existe diferencia, y aún de lo futuro no podría establecerse una fundada, porque nunca se podrá llegar por medio de lo futuro a una diferencia actual, si nada puede servir para distinguir un lugar de otro, ni en el mismo lugar una materia de otra distinta, en la hipótesis de la uniformidad perfecta de la materia misma.

Leibniz. De la naturaleza en sí misma o del orden natural y de los actos de las criaturas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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