irichc     Fecha  17/06/2002 16:28 
Host: alashan1.menta.net    IP: 212.78.133.205    Sistema: Windows 98


Volver al foro Responder Lessing. Polémicas teológicas.   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
1

Reconocer un solo Dios, procurar formarse sobre él los más dignos conceptos, tomarlos en consideración en todas nuestras acciones y pensamientos: he ahí la suma completa de toda religión natural.

2

Todos los hombres están inclinados y obligados, en la medida de sus fuerzas, a dicha religión natural.

3

Pero como la medida de esas fuerzas es diferente en cada hombre y, en consecuencia, la religión natural de cada hombre sería diversa, se salió al paso del inconveniente que pudiera representar esa diferencia no en el plano de la libertad natural del hombre, sino en el plano de su relación civil con los demás.

4

Es decir, cuando se comprendió que era bueno tener también en común la religión, hubo que ponerse de acuerdo sobre ciertas cosas y conceptos y atribuir a dichas cosas y conceptos igual importancia y necesidad que tenían por sí mismas las verdades religiosas naturalmente conocidas.

5

Es decir, partiendo de la religión natural, que no podían practicar igualmente todos los hombres, hubo que construir una religión positiva. Así como del derecho natural, por la misma razón, se había construido un derecho positivo.

6

Esa religión positiva recibió su sanción de la autoridad de su fundador, que pretendía que el elemento convencional de la misma, bien que por su medio, procedía de Dios, y ello con tanta certeza como lo esencial de la misma procedía inmediatamente de la razón de cada cual.

7

El carácter indispensable de la religión positiva en cuya virtud es modificada la religión natural en cada Estado según su condición natural y accidental, es lo que llamo yo la verdad interior de la religión positiva, verdad interior que es tan grande en una religión positiva como en otra.

8

En consecuencia, todas las religiones positivas y reveladas son igualmente verdaderas e igualmente falsas.

9

Igualmente verdaderas, por cuento en todas partes fue igualmente necesario llegar a un acuerdo sobre diversas cosas con objeto de alcanzar armonía y concordia en el plano de la religión pública.

10

Igualmente falsas, por cuanto aquello acerca de lo que se alcanzó un acuerdo no está propiamente junto a lo esencial, sino que debilita y suplanta lo esencial.

11

La mejor religión revelada o positiva es la que menos añadiduras convencionales a la religión natural contiene, la que menos limita las buenas acciones de la religión natural.

* * *

Respuesta necesaria de Gotthold Ephraim Lessing a una pregunta muy innecesaria del señor Pastor Goeze, de Hamburgo

Finalmente parece que el señor Pastor Goeze, tras larga y escandalosa parada, recurso solamente de espadachines de la peor especie, vuelve al florete y piensa seguir con él.

Por lo menos dice querer meterse con el asunto que discutió conmigo: ¿Seguiría existiendo la religión cristiana aunque se perdiera completamente la Biblia, aunque se hubiera perdido hace ya mucho tiempo, aunque no hubiera habido Biblia nunca?- y meterse de lo lindo, no bien dé a entender yo a qué clase de religión me refiero cuando hablo de religión cristiana.

Si creyera yo estar menos limpio, ¿quién podría reprocharme que me sustrajera a una demanda que contiene una verdadera calumnia, y que me sustrajera precisamente por la razón por la que creyó oportuno hacerlo él, antes, a una demanda menos capciosa? Dice que “el bibliotecario de Wolfenbüttel no tiene nada que mandarle al Pastor de Hamburgo”. Es verdad. Pero, entonces, ¿qué tiene que mandarle el Pastor de Hamburgo al bibliotecario de Wolfenbüttel, para permitirse invitarle públicamente a contestar una pregunta sobre la que da por supuesto que no podrá contestar satisfactoriamente?

Pero el bibliotecario no quiere tomar las cosas tan al pie de la letra. Pues, como he dicho, el bibliotecario se sabe limpio y se ríe cordialmente cuando el señor Pastor supone estar seguro de que “si yo hubiera previsto que la controversia tomaría este sesgo, me hubiera cuidado de delatarme tan pronto y de manifestar los verdaderos pensamientos de mi corazón”.

Nada he deseado más que eso, y al punto se ha de ver quién de los dos, el Pastor o el bibliotecario, acabará más corrido.

Porque, en suma, a la cuestión propuesta contesto, tan concretamente como se pueda desear, que bajo el nombre de religión cristiana entiendo todas las doctrinas de fe contenidas en los símbolos de los cuatro primeros siglos de la Iglesia cristiana.

Y para que el señor Pastor no se imagine ningún caso Whiston, añado que, incluso el llamado Símbolo de los Apóstoles y el así llamado Símbolo de Atanasio los incluyo ahí, aunque es cosa averiguada que ni el uno ni el otro forman parte de aquéllos.

Con esta explicación podría darme por satisfecho y esperar tranquilo a ver cómo prefiere plantear ulteriormente su campaña, pues ahora le toca probar a él los siguientes puntos:

1. Por qué se perderían necesariamente las doctrinas contenidas en aquellas confesiones de fe, en el caso de que la Biblia se perdiera.

2. Por qué se habrían perdido esas doctrinas hace ya mucho tiempo, si se hubiera perdido la Biblia.

3. Por qué no podríamos conocer esas doctrinas, si no hubiera existido nunca la Biblia.

Pero no quiero cargar con la culpa de que se prolongue innecesariamente nuestra disputa; así que paso a añadir las siguientes breves proposiciones, de las que el señor Pastor puede pedirme cuenta en cualquier momento. Pero que no me la pida de ninguna de ellas antes de haber presentado su prueba. Pues de lo contrario es claro que una disputa erudita se convertiría en un interrogatorio inquisitorial. Basta con que vea por la muestra, más o menos, lo que tengo yo in recessu y a qué se ha de preparar.

1. Los padres más antiguos llaman regula fidei al compendio de aquellas confesiones de fe.

2. Esa regula fidei no está tomada de los escritos del Nuevo Testamento.

3. Esa regula fidei ya existía antes de que existiera uno solo de los libros del Nuevo Testamento.

4. Esa regula fidei es incluso más antigua que la Iglesia. Pues la intención con que una comunidad se reúne y el ordenamiento según el que se reúne son, en efecto, anteriores a la comunidad misma.

5. No sólo les basto con esa regula fidei a los primeros cristianos, los del tiempo de los Apóstoles, sino que los cristianos de los cuatro primeros siglos consideraron también esa regula fidei como perfectamente suficiente para el cristianismo.

6. Así pues, la roca sobre la cual está edificada la Iglesia de Cristo es esa regula fidei, y no la Escritura.

7. La roca sobre la cual está edificada la Iglesia de Cristo es esa regula fidei, y no Pedro y sus sucesores.

8. Los escritos del Nuevo Testamento tal como los contiene nuestro actual canon, eran desconocidos de los primeros cristianos. Y los que fueron más o menos conocidos, nunca gozaron entre ellos del predicamento de que, entre nosotros, gozan en los tiempos posteriores a Lutero.

9. A los laicos de la Iglesia primitiva no se les permitía ni leer esos escritos, por lo menos no sin autorización del presbítero a cuyo cargo estaban.

10. Más aún, en la primitiva Iglesia, el laico que prestaba más fe a la palabra escrita de un Apóstol que a la palabra viva de su obispo, cometía un delito de no poca monta.

11. Incluso de los escritos de los Apóstoles se juzgaba de acuerdo con la regula fidei. La selección de dichos escritos se hizo según estuvieran más o menos de acuerdo con la regula fidei; y, cuando estaban poco de acuerdo con la misma, se les desechaba, aunque tuvieran o pretendieran tener a los Apóstoles por autores.

12. En los cuatro primeros siglos no se demostró nunca la [verdad de la] religión cristiana partiendo de los escritos del Nuevo Testamento, sino que sólo ocasionalmente se la ilustraba y confirmaba, todo lo más.

13. No es posible demostrar que los Apóstoles y Evangelistas redactaran sus escritos con el propósito de que se pudiera sacar de allí y probar, absoluta y completamente, la religión cristiana.

14. Menos posible aún es demostrar que, a pesar de ello, lo ordenara y dispusiera así, mediante su influjo, el Espíritu Santo, incluso al margen de la intención de los escritores.

15. La autenticidad de la regula fidei puede demostrarse con mayor facilidad y corrección que la autenticidad de los escritos neotestamentarios.

16. El carácter divino de la regula fidei puede fundamentarse en la autenticidad, indiscutiblemente demostrada, de la misma, con mucha mayor seguridad de lo que se cree hoy día poder fundamentar la inspiración de los escritos neotestamentarios en la autenticidad de los mismos, cosa esta última que, para decirlo incidentalmente, es el nuevo paso intentado, un paso que llena de insatisfacción al bibliotecario en relación con todas esas pruebas de última moda sobre la verdad de la religión cristiana.

17. Los escritos de los Apóstoles no fueron considerados durante los primeros siglos siquiera como comentario auténtico de la íntegra regula fidei.

18. Y ésa fue precisamente la razón de que la Iglesia primitiva no permitiera nunca que los herejes apelaran a la Escritura. Ésa fue precisamente la razón de que no discutiera con ningún hereje basándose en la Escritura.

19. El verdadero valor de los escritos apostólicos, por lo que hace a las doctrinas de la fe, reside íntegra y únicamente en encabezar el resto de los escritos que tratan de la doctrina cristiana y, en cuanto están de acuerdo con la regula fidei, en ser su más antigua documentación, pero no su fuente.

20. Lo que contienen estos escritos de más que la regula fidei no es necesario para la salvación, según el espíritu de los cuatro primeros siglos, y puede ser verdadero o falso, puede entenderse de un modo o de otro.

(...)

Lessing. Escritos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

Respuestas (6)
 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje