irichc     Fecha  17/06/2002 16:57 
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Volver al foro Responder Lukács y la tragedia   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Concepción antagónica a la "Conciencia de sí" hegeliana, transformadora y centrífuga. Ésta encontraba en el Deseo (deseo de algo) su principio de dinamicidad, y en su devenir monádico acababa siendo conciencia cosificada o falsa conciencia (ser-para-otro, ser reconocido). Lukács, por el contrario, nos presenta una no-conciencia (olvido de sí), centrípeta y trágica, que, substraída a todo devenir enajenante, se apodera de su destino inmanente y lo asume. Los polos del devenir (pasado y futuro) se unen en una sola forma de eterno presente.

* * *

Metafísica de la Tragedia: Paul Ernst

[...]

Pero el hombre conoce su destino, es decir que para él el destino es más que la cresta de una ola, que se esconde en la hondura y vuelve a resurgir como cresta, repitiendo este juego por toda la eternidad. El hombre sabe de su destino y llama culpa a ese saber. Y por el hecho de sentir como acción propia lo que le hubo de pasar, dibuja con marcados perfiles todo lo que por casualidad ha ido a parar dentro del círculo fluyente de su complejo vital casual. Porque visto desde fuera, no hay culpa, no puede haberla; cada uno ve la culpa del otro como complicación y azar, como una cosa que con el cambio más mínimo de un soplo de viento habría podido ser configurada de otra manera. Pero por la culpa el hombre dice sí a todo lo que le ha pasado y como que lo concibe como su propia acción, lo conquista y forma su propia vida poniendo la tragedia propia, salida de su culpa, como límite entre la propia vida y el todo. Y los hombres de alta condición delimitan más que los de baja, y no dejan escapar nada de lo que ya en una ocasión perteneció a su vida: por eso tienen la tragedia como privilegio. Para los hombres de más baja condición existe la felicidad, y la desgracia y la venganza, porque siempre sienten a los otros como culpables; porque para ellos todo viene sólo del exterior y su vida no puede fundir nada en si misma, porque en derredor suyo siempre hay límites y porque no son trágicos y tienen una vida carente de formas. Pero para uno de los hombres de alta condición la culpa del otro –aunque le destroce- es siempre sólo destino. Es un profundo misterio de complicación y azar.

Lukács. El alma y las formas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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