irichc     Fecha  17/06/2004 03:30 
Host: dom12-251.menta.net    IP: 62.57.115.251    Sistema: Windows XP


Volver al foro Responder Marsilio Ficino. Sobre el movimiento circular de las esferas.   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
Colocamos a todas estas almas al nivel de la tercera esencia y sostenemos que son inmortales en base al principio general de que son las primeras en ser movidas; y dado que son las primeras en ser movidas, son movidas en círculo.

Puesto que son las primeras en ser movidas, son movidas perpetuamente. Porque allí donde se encuentra el movimiento primero, allí está también el movimiento perpetuo. Si la fuente del movimiento se agotara, nada sería movido en la naturaleza. De nuevo, lo que es movido en primer lugar se provee de movimiento interno y externo a sí mismo. El movimiento interno es la vida; así, se autoabastece de vida. Y ya que jamás se abandona a sí mismo (en tanto que el perpetuo amor de sí es innato en toda naturaleza), nunca deja de vivir. Dado que lo que es movido por otra cosa se adhiere al motor mientras está siendo movido, entonces "a fortiori" lo que se mueve por sí mismo, pues es idéntico al motor y nunca es abandonado por él, nunca cesa de moverse

(...)

[Dichas esferas] también son inmortales, ya que a través de la naturaleza de la tercera esencia y del primer movimiento son movidas en círculo. Si son movidas circularmente, nunca dejan de moverse. Puesto que el movimiento circular no consume su fuerza, sino que reúne de nuevo hacia sí mismo todo lo que le pertenece, y tan pronto como habría de agotarse, se autorrenueva. En este punto pasaré por alto la prueba de Pitágoras que demuestra que en una esfera no hay comienzo ni fin, y por consiguiente que el movimiento en ella ni empieza ni termina jamás, añadiendo por mi parte que las almas racionales son lo que podría llamarse esferas espirituales, las cuales completan una órbita espiritual en sí mismas, mientras que los cuerpos, que son sus sombras, cuentan sólo con una tal figura y movimiento. Luego las esferas visibles y sus órbitas son sombras de las esferas invisibles y sus órbitas; y si esas sombras son perpetuas, "a fortiori" lo serán las sustancias, las cuales, mediante un poder ilimitado, ordenan un movimiento ilimitado; y nada existe que sea contrario a ellas y por lo cual puedan ser destruidas, pues no existe movimiento alguno contrario al suyo, que es circular.

Marsilio Ficino. Teología platónica [traducido del inglés].                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

Respuestas (0)
 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje