irichc     Fecha  17/06/2004 03:31 
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Volver al foro Responder Nicolás de Cusa. La productividad de las ideas.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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JUAN - No deje de añadir a estas cosas sobre las cuales ha hablado tan bellamente cómo el mundo más grande [maximus mundus] que es Dios, brilla en el universo.

EL CARDENAL - Me pide que hable sobre cosas profundas y no sé si puedo satisfacerlo. Sin embargo con gusto deduciré lo que me sea posible a partir de la bola, pues la bola visible es la imagen de la bola invisible en la mente del artífice. Por lo tanto tome nota de que la mente posee dentro de sí misma el poder de inventar. La mente, al tener la facultad de concebir libremente, encuentra dentro de sí misma el arte de manifestar sus concepciones, lo cual ahora puede ser llamado maestría de inventar. Alfareros, escultores, pintores, torneros, herreros, tejedores y artesanos similares, todos ellos poseen esta capacidad [arte]. Así, el alfarero desea expresar y hacer visualmente manifiestas las ollas, platos, jarras y otras cosas que su mente concibe y que le permitirán ser reconocido como maestro. Primero intenta determinar la posibilidad de preparar la materia adecuada para recibir la forma artística. Habiendo hecho esto se da cuenta de que sin movimiento no puede convertir en acto lo que era posibilidad, de manera que adopte la forma que ha concebido en su mente. Y construye una rueda mediante cuyo movimiento arranca la forma preconcebida de la posibilidad que brinda la materia.

Y como un material es más adecuado que otro, no se puede decir que una posibilidad sea la más perfecta. Por lo tanto la forma inmaterial y mental no puede ser modelada como realmente es en ningún material. Toda forma visible permanece como la imagen y semejanza de la verdadera e invisible forma que existe en la mente como la mente misma. Por consiguiente la bola existe en la mente del tornero como la mente misma. Cuando la mente desea hacerse visible en la forma que concibe y bajo la concepción a la cual se asimila ella misma, adapta lo material, la madera en este caso, de manera que resulta capaz de adoptar dicha forma. Luego el tornero induce la forma en la madera mediante un movimiento rotativo. Por ende la bola estaba en la mente y ahí la bola arquetípica es la mente. Estaba en la madera bruta en tanto que posibilidad y ahí era materia. Estaba en movimiento cuando era transformada de potencia en acto, y ahí era movimiento. Su posibilidad fue inducida hacia el acto, convirtiéndose en acto a través de la determinación y definición de la posibilidad. Se determina mediante este acto, de manera que resulta una bola visible. A partir de esta similitud con el arte humano tiene usted una manera de conjeturar acerca de la naturaleza del divino arte creativo, aun cuando haya tanta diferencia entre la creatividad de Dios y las fabricaciones del hombre como la que existe entre el creador y su creatura.

Y así la mente divina concibió el mundo dentro de sí misma, y esta concepción establece una igualdad entre la mente divina y su concepción, y se llama arquetipo del mundo. Dios deseó poner de manifiesto la belleza de su concepción. Creó la posibilidad de que el mundo pudiera ser hecho bello, y el movimiento mediante el cual pudiera avanzar desde el estado de posibilidad, de manera que este mundo visible llegara a ser. En el mundo, la posibilidad de que el mundo fuera el mundo se determinó de hecho tal como Dios lo deseó y tal como pudo llegar a ser.

JUAN - Con [los términos] "la capacidad de ser hecho", posibilidad o materia, ¿se refiere a algo con lo que el mundo está hecho, como decir que la bola está hecha de madera?

EL CARDENAL - De ninguna manera. Quiero decir que el mundo pasa de esa manera de ser que llamamos posibilidad, o capacidad de ser hecho, o materia, a ese modo de ser que se denomina ser en acto. Nada que haya sido hecho pudo formar parte de lo que no podía ser hecho. Pues, ¿cómo podría ser que algo imposible de hacer pudiera ser hecho? Y la materia, si de alguna manera fuera a existir en acto, sería entonces la eternidad misma o el producto de la eternidad. No se puede afirmar que [la materia] es eternidad, dado que Dios es eternidad. Él es todo lo que puede ser. De manera que Él no es materia, es decir, la posibilidad o la capacidad de ser hecho, o variabilidad, así como tampoco la materia es el producto de la eternidad, porque si así hubiera sido entonces hubiera podido ser hecha. Entonces, la capacidad de ser hecha que es la materia sería hecha a partir de la materia y por lo tanto a partir de sí misma, lo cual resulta imposible. Por consiguiente no hay modo de que la materia exista en acto. Pero de la cosa que es hecha porque podía ser hecha se dice que está hecha a partir de la materia. La mente divina no sería omnipotente si pudiera hacer algo sólo a partir de algo, lo que la nada omnipotente y creada mente del hombre hace a diario.

Nicolás de Cusa. El juego de las esferas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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