irichc     Fecha  22/08/2003 16:36 
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Volver al foro Responder Nicolás Eimeric, inquisidor. Diálogo contra los lulistas.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Artículo primero: Ramón Llull no recibió su doctrina ni de un hombre, ni mediante el estudio, antes bien por una revelación de Jesucristo, que en una montaña de la isla de Mallorca se le apareció crucificado y allí le confió la mencionada doctrina.

(...)

[Transición al diálogo]

Este artículo, así redactado por el susodicho Ramón Llull y enseñado a muchos por el tal Pedro Rossell, todos vosotros, lulistas, os lo creéis y lo tenéis por verdadero. Ansioso por ser útil, quiero discutir al respecto con vosotros -responded, si os place-, encabezando las preguntas con la letra I, que me corresponde a mí, el inquisidor, y las respuestas con la letra L, que os corresponde a vosotros, los lulistas.

[Ramón Llull y San Pablo]

I. - Decid, lulistas fantasiosos: ¿Cómo os lo podéis creer? ¿De dónde sacáis los argumentos?

L. - Créemoslo, porque leemos que un caso parecido sucedió con san Pablo apóstol. Escribe, efectivamente, a los gálatas que no recibió ni aprendió el Evangelio de ningún hombre, sino por una revelación de Jesucristo. Es lo que dice san Pablo de sí mismo; es lo que dice el propio Ramón Llull. Creemos a san Pablo. ¿Por qué no a Ramón Llull? Leemos de san Pablo que comenzó con deméritos; hemos escuchado que, a Ramón Llull, no le faltaron los méritos. ¿Por qué, pues, tiene que ser incorrecto lo que decimos?

I. - Escuchadme, indocumentados. Bien está que hagáis caso de san Pablo y creáis lo que él dice, está bien y en esto no os comportáis como estúpidos. Pero, si hacéis caso de Ramón Llull y creéis lo que él dice, estáis muy equivocados y en esto sí demostráis poco juicio. ¿Qué comparación puede haber entre san Pablo y Ramón Llull? ¿Entre el Apóstol y un Don Nadie? ¿Entre el maestro y el discípulo? ¿Entre el predicador de los gentiles y un sembrador de herejías? Y si san Pablo, entonces Saulo, comenzó con deméritos, considera el motivo; porque, tal y como dice en la carta a los gálatas, la causa fue la ignorancia, y por eso no le faltó el perdón. Dice: "Merecí el perdón, porque obraba con ignorancia". Y si a los pies de Gamaliel se instruía en la Ley, no aprendió nada a propósito del Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos. Pero tan pronto escuchó que desde el cielo le llamaba, al instante fue obediente y anunció su nombre ante reyes y príncipes, soportando grandes sufrimientos por Cristo. ¡Ah, lulistas insensatos! ¿Por qué queréis comparar a Ramón Llull con San Pablo? ¡Venga, explícate, lulista alucinado! No compares a Ramón Llull con San Pablo, antes "ponte un bozal en la boca".

[La doctrina de Ramón Llull no le ha sido revelada por Cristo]

L. - Nos reconocemos culpables de haber comparado a san Pablo con Ramón Llull. Ello no obstante, pensamos que el artículo no es imposible. ¿Por qué motivo sería imposible que Cristo hubiera comunicado a Ramón Llull una doctrina tan importante? ¿Acaso no podía hacerlo?

I. - Es cierto que Cristo podía revelar a Ramón Llull grandes misterios, y no hay nadie capaz de impedírselo, porque Cristo no es únicamente hombre, sino que también es Dios verdadero, el cual ha sido y es omnipotente. Pero, si es verdad que podía hacerlo, ¿qué argumento tenéis para afirmar que lo haya hecho? Aunque haga todo lo que se proponga, ¿de dónde sacáis que se lo haya propuesto y lo haya hecho? Ea, responded, si sois capaces.

L. - Lo sacamos de haberlo leído en el libro que escribió Ramón Llull sobre su Desconsuelo.

I. - "Ofrece testimonio de sí mismo y por eso su testimonio no es válido". ¿De dónde se sigue que quien se alaba a sí mismo diga la verdad? ¿No dice, muy al contrario, el profeta: "Todos los hombres engañan"? ¿No es cierto que Mahoma habló mucho de sí mismo y muy a su favor? Por tanto, ¿dijo la verdad? Seguro es que no, sino que se lo inventó, como hace Ramón Llull.

[Ramón Llull y el diablo]

L. - También ha llegado a nosotros el rumor de que Ramón Llull no tuvo maestros, y de que no le hicieron sudar los libros; ello no obstante, escribió muchos. Por tanto, recibió su doctrina por revelación de Cristo.

I. - ¿Y cómo se sabe que la recibió de Cristo y no del diablo? ¿No es cierto que el diablo, a los que le invocan y le ofrecen sacrificios y le sirven, también les revela muchas cosas por arte de magia y les instruye? ¿Quién puede dudar que así hace y así lo ha hecho muchas veces?

L. - Creemos que fue Cristo y no el diablo, porque, en caso de duda, mejor es decidirse por el lado favorable.

I. - Hablaríais como conviene si ambas partes fuesen igualmente dudosas, pero este no es el caso. Porque, en su tiempo, y el mismo Ramón Llull lo escribió así en su Desconsuelo, fue notorio que subió a la cima de una montaña hasta hoy llamada por todos vulgarmente 'montaña de Ramón Llull', que es el monte de Randa, y por aquel entonces era ignorante y nada sabía. Estuvo en ella treinta días y llevó a cabo ciertas ceremonias, siguiendo los consejos de un sarraceno, y, cuando descendió, lo hizo instruido, señal notable de que fue enseñado por el diablo, sobre todo porque en aquellas circunstancias tuvo a un sarraceno a su lado.

L. - Es cierto lo que dices, a saber, que subió a una montaña y fue instruido en ella; pero olvidas que, tal y como escribe en el mencionado libre, apareciósele cinco veces Cristo en la cruz, y le instruyó.

I. - No digas Cristo, sino el diablo, que a menudo se disfraza como ángel de la luz para poder engañar.

L. - Afirmamos que fue Cristo y no el diablo, y así lo creemos. Demuestra tú, si puedes, que fue el diablo y no Cristo. Si lo demuestras claramente, lo creeremos como tú y abandonaremos para siempre a Ramón Llull y sus doctrinas. Por tanto, "vístete, cálzate los sandalias" y ponte en pie. Prueba, demuestra, baja, enseña y creeremos.

I. - Correctamente habláis si habláis con el corazón. Pero dudo mucho que cumpláis vuestra palabra. Aunque, si no la cumplís, será para vuestra vergüenza. Sólo para convertiros, aunque no tengáis que quedar confundidos, os demostraré con un argumento eficaz que quien se apareció a Ramón Llull y le comunicó la mencionada doctrina no fue Jesús de Nazaret, antes el diablo en persona. Por tanto, lulistas, escuchad y atended al argumento. Toda doctrina o teoría que de otro se recibe, o proviene del esfuerzo de la investigación personal, o de la enseñanza de alguien, o de la revelación de Cristo o de Dios, o de la sugestión del diablo, y no hay ninguna otra manera posible de hallarla. Las teorías que recibió Ramón Llull y que puso por escrito en distintas obras, que extendió con gran charlatanería, reuniendo en torno suyo a muchos discípulos, ni las obtuvo por un esfuerzo de investigación personal, ni por la enseñanza de otros, como él mismo dice y vosotros reconocéis; por tanto, sólo pudo tenerlas o por revelación divina o por sugestión diabólica.

L. - Hasta el momento has argumentado con firmeza y sin que se te pueda contradecir, pero no has llegado a ninguna conclusión ni a favor de tu parecer ni en contra del nuestro. Continúa, a ver si consigues lo que prometes, "para que veamos y creamos".

[Verdad y error. Dios y diablo. Fe y herejía]

I. - Es cierto que con lo que he dicho aún no estáis acabados, pero confío en Dios, "a quien rindo culto en mi espíritu", que pronto lo estaréis. Y para que os pueda atravesar con la espada de vuestra propia boca y quedéis despedazados -y ojalá os pudiera convertir-, os pido que me respondáis si creéis que Dios es veraz y el diablo mentiroso, que Dios es autor y maestro de la verdad y el diablo "padre de la mentira", que Dios es el revelador de la verdad y el diablo el inspirador de la falsedad. ¿Creéis que es así? Porque si no lo creéis, sois herejes. Si no es así, ¿qué creéis? Estoy persuadido, ciertamente, de que creéis que es así. ¿Qué decís?

L. - Firmemente creemos y confesamos con simplicidad que Dios es veraz, todavía más, es la verdad misma, del mismo modo que es bueno y es la bondad; porque en Dios no hay accidente y, así como todo lo que proviene de Dios es bueno, igualmente todo lo que Dios ha dicho o ha revelado es verdad y no puede ser falso. En cambio, el diablo es mentiroso y falso, sin que sea él la mentira o la falsedad, porque la mentira y la falsedad en él son accidentes. Ello no obstante, no se ha vuelto completamente mentiroso, porque a veces es veraz, y ora dice verdad, ora mentiras. En cambio, Dios jamás dice mentiras ni cosas falsas, sino que dice siempre la verdad. Por esto creemos que todo lo que ha sido dicho y revelado por Cristo es infaliblemente verdad. Y aquello que es falso no ha sido dicho ni revelado por Cristo. Y si no viene de un hombre, del diablo viene.

I. - Como católicos contestáis, no hay nada que objetar. Por ello os hago otra pregunta. Decid: si la verdad viene de Dios y la falsedad no viene de Dios, sino del diablo, ¿por ventura un error en materia de fe o de herejía es falso o es verdad? ¿Qué contestáis a esto? ¿Qué creéis sobre esto?

L. - Contestamos que creemos que la fe nada falso puede contener; por ello decimos que cualquier afirmación contraria a la fe es falsa. La herejía, tal y como la entienden los teólogos, es contraria a la fe y es un error en materia de fe. Por tanto, lo que es herético es falso y en tanto que tal no puede ser verdad.

I. - Ambas preguntas las habéis contestado como católicos, os felicito. Ahora iremos al grano. Os pregunto en tercer lugar: si la falsedad no proviene de Cristo, como habéis contestado a la primera pregunta, y si la herejía es falsa porque es una afirmación contra la fe, tal y como habéis contestado a la segunda pregunta, decid: ¿Los errores en materia de fe y las herejías pueden provenir de Cristo?

L. - Contestamos en el acto y creemos rotundamente que las herejías y los errores en materia de fe no provienen de Cristo, porque Cristo no es dador ni de errores ni de herejías.

I. - Por vez tercera habéis contestado como católicos. Pero tal y como escucharéis ahora, vuestras propias respuestas os han magullado. Escuchad y entended, lulistas, "retened con atención mis palabras". En la doctrina de Ramón Llull hay muchos errores y herejías en materia de fe; dicha doctrina no la obtuvo por su esfuerzo, ni le fue enseñada por maestro, como habéis reconocido; por consiguiente, tampoco se la enseñó Cristo; lo hizo, pues, el diablo. No la tuvo por revelación de Cristo, sino por enseñanza del diablo. Insensatos, ¿no os veis destruidos? ¿No os veis hundidos?

[Discusión]

L. - Admíranos que tú, por lo demás hombre ponderado, te hayas vuelto de golpe tan fatuo como para atreverte a inventar que había errores y herejías en la doctrina de tan gran maestro. No temes a Dios ni a los hombres. Piénsalo, repiénsalo, mastica, rumía, desdícete, niégalo, cálmate, cálmate, calla, al menos, y "ponte un bozal en la boca".

I. - Lo que he dicho no lo revoco, no me desdigo, sino que lo corroboro y me propongo confirmarlo una y otra vez. Sé y "declaro con toda verdad que no miento".

L. - ¿Todavía te ratificas y todavía lo corroboras? ¿No sabes que los fariseos, cuando escucharon una palabra tal, "no eran capaces de aceptarlo"? ¿No sabes cuántos, y entre los principales, se han airado contra ti por lo que has dicho?

I. - "Dejadlos; son ciegos y guías de ciegos".

L. - ¿No sabes que Ramón Llull es catalán como tú mismo? Lucha por la patria, para que no se vea involucrada en una infamia tan grande.

I. - Platón es mi amigo, Cicerón es mi amigo, pero más amiga es la verdad. Contra la fe no defiendo al padre, no reconozco a la madre, no respeto el linaje, por encima de todo sólo respeto la verdad.

L. - "¿Ha habido alguien que no respetara su propio cuerpo?" ¿Quién desprecia su sangre? ¿No recuerdas que por este motivo intentaron matarte? ¿No ves que aún te quieren matar? Más vale que calles, no escuches a nadie, no digas nada más. Come y calla, cálmate, te lo volvemos a decir, cálmate.

I. - "Por causa de Sión no me callaré y por Jerusalén no me calmaré" hasta que unas herejías tan perversas sean extirpadas. Escuchad a Jesús de Nazaret, que llama y avisa desde el cielo: "No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma". Si no existiera la paciencia de los mártires, ¿dónde estaría la crueldad de los tiranos? La muerte infligida a los inquisidores es su gloria y su corona. Si no hubiese herejías, ¿dónde estarían los aprendices de la fe? "Tengo siempre el alma en mis manos; por ti sufrimos cada día; nos han tratado como a ovejas para el sacrificio". Dejad que me maten por la fe, dejadme sucumbir a "la espada de los impíos", mientras en honor a Dios y en defensa de la fe pueda devenir coparticipante de los santos. Porque "bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos".

L. - ¿Por qué no te sacude el temor a la muerte? ¿No has leído que la muerte es lo más terrible y el fin de todo? ¿Cómo es que no tienes miedo a morir?

I. - "A ojos del Señor es preciosa la muerte de sus santos. Para mí vivir es Cristo, y morir una ganancia". La muerte es el fin de todas las pasiones y el comienzo de los premios. "Oh, hombre infeliz, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

L. - "Ya eres mayor, di lo que te plazca". Pero volvamos al asunto en cuestión: ¿cuáles son los errores y las herejías que mencionas? ¿Cómo podrás demostrar tu opinión? Ea, venga, revienta de rabia con toda la malignidad de tu espíritu, porque nunca podrás demostrar que has encontrado errores y herejías en la doctrina de Ramón Llull. Es esta una doctrina santa y saludable, que le fue revelada por Cristo de viva voz.

I. - "Se animan uno a otro a hacer daño", y daño de veras, cosa que será más clara que la luz del mediodía, porque demostraré que en esta doctrina hay herejías y errores. Por tanto, incrédulos y hombres endurecidos de corazón, "escuchad la palabra del Señor", y os daréis cuenta de que es verdad lo que he dicho.

L. - Dices: "Escuchad la palabra del Señor". ¿De qué señor?

[La condena papal del lulismo]

I. - Del señor vicario de Jesucristo y, por tanto, del mismo Jesucristo. Porque las palabras del vicario de Cristo y especialmente en materia de fe, con el consenso del sacro colegio, son palabras del Señor Jesucristo. Y quien en esto niega al vicario de Cristo, a Cristo también niega, niega al Hijo de Dios. Y quien niega al Hijo de Dios, niega al Padre y al Espíritu Santo, es decir, la Trinidad santa y única. ¿Queréis por ventura negar la Trinidad santa y única?

L. - ¡Lejos de nosotros! Creemos firmemente y confesamos con simplicidad que Dios es uno en esencia y trino en personas, como creemos y confesamos a Cristo y a su vicario.

I. - Y hacéis bien en decirlo así, porque "quien cree de corazón recibe la justicia; quien confiesa con los labios obtiene la salvación".

L. - "Explícanos este proverbio": ¿quién es este vicario de Cristo que has alegado del modo en que lo has hecho contra nosotros? Preséntalo públicamente. Pero cuidado, no lo presentes dudoso, que no comparezca un intruso, exhíbelo legítimo, no cismático, antes vicario de Cristo verdadero, exento de cualquier sospecha de duda.

I. - ¿Y qué me decís del papa Gregorio XI, sucesor inmediato de Urbano V? ¿Créeis que fue vicario de Cristo sin ningún tipo de duda?

L. - Creemos, cierto es, que fue vicario de Cristo sin ningún tipo de duda. Lo creemos y nada decimos en contra.

I. - Hacéis bien en creerlo así. Pero ojalá os mantuvierais firmes y no retrocedieseis de repente para ir en pos de Satanás, abandonando el santo propósito de ahora.

L. - "Ahora sí que hablas claro y no en imágenes". Prometemos mantenernos firmes y no retroceder por nada de sus determinaciones en materia de fe, si hay tales.

I. - Escuchad, pues, su determinación, destinada a los arzobispos de Tarragona y de Zaragoza y a sus sufragáneos, mandada publicar y, de hecho, publicada ya en todas las iglesias catedrales de Cataluña y Aragón. Acogedla con corazón sincero, escribid en él con pluma de hierro y punta diamantina, para que nunca más sea borrado: "Gregorio obispo, etc.", y más abajo: "Ahora, poco ha, nuestro hijo querido Nicolás Eimeric, de la orden de los frailes predicadores, maestro en sagrada teología, inquisidor de la malicia herética en los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, expúsonos que había descubierto en los susodichos reinos veinte volúmenes de diversas obras escritas en vulgar y publicadas por un tal Ramón Llull, ciudadano de Mallorca, en las cuales, tal y como parecía al inquisidor, había muchos errores y muchas herejías manifiestas, y no poca gente de los susodichos y otros reinos usaban aquellos libros y les otorgaban mucha fe, con gran peligro de sus almas. Y nos suplicó el mismo inquisidor, para evitar que la gente sencilla fuese engañada, que nos dignásemos a proveer con remedios oportunos sobre estos libros".

L. - Para, calla un poco, ponte el dedo en la boca, responde a lo que te hemos pedido, porque mucho nos inquietas. ¿Quién es este Nicolás tan impío, tan grosero, tan presuntuoso, tan temerario que se ha atrevido a denigrar a tan gran maestro, a embestir una doctrina tan profunda, tildándola de herética y maculándola, e incluso a informar al papa Gregorio de una maldad tan grande?

I. - "Ya le has visto" y le has escuchado; "es quien te habla". Habla "de lo que ha visto", da testimonio de lo que sabe, declara públicamente "lo que ha tocado con sus manos" a propósito de estas herejías, y "sabemos que es testimonio digno de crédito".

(...)

[Algunos artículos entre los condenados]

L. - Dices que hay doscientos artículos condenados. Preséntanos dos, para que veamos qué tenemos que creer.

I. - Pláceme lo que decís. Os presentaré dos, para que juzguéis mejor del resto. El primer artículo erróneo es: "Dios Padre es verdaderamente hombre por la encarnación, como el Hijo, e igualmente el Espíritu Santo, dado que las tres personas son lo mismo en esencia y en naturaleza." ¿Qué decís a eso? ¿Creéis que estos dos artículos son heréticos? Si los dos artículos fueran verdaderos, el Padre y el Espíritu Santo habrían sufrido pasión y habrían resucitado, cosas que son herejías manifiestas.

L. - En substancia, se trata de un solo artículo, aunque de hecho pueda considerarse doble. Dinos otro distinto.

I. - Dígolo y es el segundo: "Después de la muerte y antes de la resurrección, Cristo continuaba siendo hombre verdadero, porque el Hijo de Dios en todas partes era hombre; por consiguiente, también en el sepulcro y también en los infiernos; de no ser así, como él dice, el Hijo de Dios se habría encarnado dos veces: una en la anunciación, y otra en la resurrección." ¿Qué decís a eso? ¿No es también herético este artículo?

L. - Mucho nos desasosiegas, pero aún te pedimos que digas otro artículo, para considerar mejor tu propuesta.

I. - Me avengo a aportar el tercero, porque "una cuerda de tres cabos no se rompe fácilmente" y "toda cuestión ha de ser resuelta por la declaración de tres testigos". El tercer artículo es que Ramón Llull demuestra el misterio de la santísima Trinidad con demostración variada, demostrativa, indiscutible, evidentísima y eficacísima, de modo que ningún infiel podrá responder a ella, sino que se verá obligado a creer. Él mismo lo dice a propósito de todos los artículos de la fe, de los sacramentos de la Iglesia y de la potestad papal. ¿Qué decís al respecto? ¿No es también herético este artículo? ¿Cómo pueden ser artículos de fe, si se demuestran con razonamientos eficaces? Más todavía, añade que "con la fe podemos engañarnos y caer en el error, con la razón no". Y que "la fe no es para quienes tienen un entendimiento superior, sino para tenderos y campesinos". ¿No son todo esto errores en materia de fe y cosas heréticas? ¿Qué decís, pues?

L. - No te preocupes por lo que decimos o creemos. Si tienes algo que añadir, continúa.

[Conclusión]

I. - Ya que no respondéis, tampoco continuaré. Pero, para remataros del todo, sólo añadiré una cosa. Si vuestro difunto maestro Ramón Llull gozó de razones evidentísimas a propósito de todos los artículos de la fe y de los sacramentos de la Iglesia, resultá que no creyó en ellos. Por tanto no fue fiel, por tanto murió infiel. ¿Qué decís?

L. - Te hemos dicho ya que no te preocupes por lo que creemos. Sabemos perfectamente qué tenemos que hacer. Pero queremos responder a algo que has dicho hace poco. ¿Por qué has dicho: "vuestro difunto maestro"?. No hables de él como si fuera del pasado o de otro tiempo, porque ha sido, es y será nuestro maestro, y queremos permanecer por siempre bajo su magisterio y doctrina verdadera.

I. - ¡Oh palabras llenas de soberbia, de ignorancia y de desobediencia! Preferís creer a Ramón Llull que al papa Gregorio, vicario de Cristo.

L. - No digas de soberbia, sino de constancia; no de ignorancia, antes de evidencia; no de desobediencia, sino de perseverancia.

I. - Dejemos las superfluidades y tratemos de lo que conviene. Acabáis de ver las decisiones tomadas por el papa Gregorio, que son materia de fe, a propósito de esta doctrina herética. Por tanto, tenéis que creer con todo vuestro corazón y no podéis tener duda alguna de que la doctrina de Ramón Llull no le fue revelada por Cristo, sino que le fue comunicada por el diablo. Y así el primer artículo ha de ser tenido como temerario, falso, erróneo y herético. Lulistas, ¿creéis que es así?

L. - No creemos que sea así.

I. - "¡Insensatos! ¿Quién os ha podido fascinar para no creer en la verdad?"

Nicolás Eimeric. Diálogo contra los lulistas.

[Traducido del catalán]                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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