irichc     Fecha  6/05/2003 15:06 
Host: dom6-112.menta.net    IP: 212.78.157.112    Sistema: Windows 98


Volver al foro Responder Pseudo Dioniso Areopagita. La jerarquía celestial   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
Todo viene de Dios y todo regresa a él

1. Todo buen presente y todo don perfecto vienen de arriba, descienden del Padre de las luces (Jm 1,17). Pero toda procesión que viene a nosotros por un movimiento del Padre, visitándonos con sus bienes y manifestándonos su luz, a su vez, siendo como es una fuerza unificadora, nos hace tender hacia lo alto y nos simplifica, conduciéndonos hacia la unidad y la simplicidad divinizante del Padre que todo lo reúne. Efectivamente, como dice la Escritura Santa, todo viene de él y todo va hacia él (Rm 11,36)

2. Por ello, habiendo invocado a Jesús, Luz del Padre, Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9), por el cual hemos tenido acceso al Padre que es principio de la Luz, procuremos elevarnos tanto como podamos hacia las iluminaciones de las santísimas palabras transmitidas por los Padres.

En la medida de nuestras posibilidades iniciémonos en la contemplación de las inteligencias celestiales, que nos han sido manifestadas en aquellas Palabras de un modo simbólico y anagógico. Así, habiendo acogido firmemente con los ojos inmateriales de la mente el don de la luz originaria y más que originaria del Padre, Principio de la divinidad -que es la que nos revela bajo signos figurados las bienaventuradas jerarquías de los ángeles-, podremos remontarnos de nuevo a partir de ella hacia el rayo simple de la misma Luz.

De hecho, esta jamás pierde la íntima unidad que le es propia; sino que se multiplica como corresponde a su bondad con tal de elevar y de unificar la constitución de los seres sometidos a su providencia permaneciendo firme en sí misma, afirmada establemente en una inconmovible identidad.

A los que tienden arriba hacia ella en la forma que corresponde, los eleva a la medida de sus capacidades y los unifica con su potencia unificadora que conduce a la simplicidad. Realmente no es posible que el Rayo del poder divino nos ilumine de otro modo que veladamente bajo abigarrados velos sagrados, los cuales tienen capacidad de elevarnos, gracias a la paternal providencia que los dispone según conviene a nuestra naturaleza.

Las cosas superiores reveladas bajo velos abigarrados

3. Por ello, en lo tocante a nuestra santísima jerarquía, el Principio Iniciador, cuando fundá nuestros ritos sagrados, consideró digno que estos imitaran las jerarquías celestiales más allá de las cosas mundanas, y presentó dichas jerarquías inmateriales bajo figuras y formas de composiciones abigarradas.

Así, partiendo de estas disposiciones sagradas podemos elevarnos, hasta donde nos sea posible, con la imitación de aquellas realidades simples y sin forma. En efecto, nuestro espíritu no es capaz de elevarse a aquella contemplación e imitación de las jerarquías celestiales, a menos que sea conducido como por un guía: hay que pensar que la belleza material es la copia de la hermosura invisible; que los perfumes sensibles reproducen el movimiento expansivo de lo inteligible; que las luces materiales son imagen del don de la iluminación inmaterial; que los caminos sinuosos que se encuentran en la enseñanza sagrada son imagen de la plenitud de la contemplación espiritual; que la ordenada disposición de las cosas de aquí es imagen de la armonía y buena disposición de las realidades divinas y que la recepción de la santísima Eucaristía lo es de la comunión con el mismo Jesús. Así, todo lo que hace referencia a las realidades celestiales y al más allá del mundo, todo nos ha sido transmitido de un modo simbólico.

A causa de esto, cuando nuestro benévolo Primer Iniciador, queriendo deificarnos en proporción a nuestra capacidad, nos reveló las jerarquías celestiales y al mismo tiempo constituyó nuestra propia jerarquía para que, pareciéndonos a aquellas en la medida en que pudiéramos, tuviésemos parte en el culto que le rinden en un sacerdocio divino, fue mediante imágenes sensibles que nos dio una descripción de los espíritus celestiales: lo hizo con relatos de la Escritura Sagrada, compuestos de modo que puedan elevarnos de las cosas sensibles hasta las inteligibles y, a partir del simbolismo de las figuras sagradas, hasta las cumbres más simples de las jerarquías celestiales.

Pseudo Dioniso Areopagita. La jerarquía celestial.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

Respuestas (2)
 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje