irichc     Fecha  17/06/2003 01:47 
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Volver al foro Responder San Gregorio de Nisa. El sentido de la pasión en el descenso del Verbo.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Pero dicen que el nacimiento y la muerte son cosa propia de la naturaleza carnal. Yo también lo digo. Pero lo que precedió al nacimiento y lo que siguió a la muerte está fuera de nuestra naturaleza. Porque, si contemplamos los dos extremos de nuestra vida, sabemos de dónde empezamos y hacia qué fin nos dirigimos. En efecto, el hombre comienza a existir a partir de una pasión, y con una pasión se consuma. En cambio, en aquel caso, ni el nacimiento tuvo lugar a partir de una pasión, ni la muerte terminó en una pasión, ya que ni el placer dominó en su nacimiento, ni la corrupción sucedió a la muerte.

¿No crees en el milagro? Me alegra tu incredulidad, porque reconoces plenamente que los milagros están por encima de la naturaleza por las mismas razones que hacen que consideres por encima de la fe las cosas que te he dicho. El hecho de que nuestra predicación no vaya por el camino de lo que es natural tendría que ser para ti un argumento en favor de la manifestación de la divinidad. En efecto, si lo que creemos sobre Cristo cayera dentro de los límites de la naturaleza, ¿dónde estaría su divinidad? Pero, si lo que se relata supera a la naturaleza, aquello que te merece desconfianza indica precisamente que es a Dios a quien predicamos.

El hombre nace, efectivamente, a partir de un acoplamiento y, tras la muerte, entra en la corrupción. Si nuestra predicación se limitara a esto, de ningún modo ibas a creer que es Dios aquel del que testimoniamos que tenía los atributos de nuestra naturaleza. Pero, si escuchas decir que, pese a que nació, devino fuera de lo común tanto en el modo de su nacimiento como en el hecho de no estar sujeto a la alteración de la corrupción, lo mejor, en buena lógica, sería que enfocaras tu incredulidad hacia otra dirección y que pensaras que Él no es un hombre como los que vemos según la naturaleza.

(...)

¿Cuál es, pues, la razón -dicen- para que la divinidad haya descendido a una condición tal en que la misma fe pueda dudar de que Dios -realidad inconmensurable, incomprensible e inexpresable, superior a toda gloria y a toda grandeza- se mezcle con la inmundicia de la naturaleza humana, hasta el punto de que con esta mezcla con la bajeza se envilezcan sus acciones soberanas?

(...)

Examinemos, pues, en primer lugar, qué es lo contrario de la virtud, cosa que en cierto modo ya hemos investigado en lo que precede. Así como la oscuridad se opone a la luz y la muerte a la vida, así aparece claro que el vicio -y sólo él- se opone a la virtud. De la multitud de cosas que podemos considerar en la creación no hay nada que se oponga a la luz o a la vida salvo aquello que se considera como su propio contrario: no una piedra, un madero, el agua, el hombre ni cualquier otro de los seres, sino la oscuridad y la muerte. Lo mismo sucede con la virtud: nadie dirá que se considere como su contrario ninguna otra criatura salvo el concepto de vicio.

Si nuestra doctrina anunciase que la divinidad ha nacido en el vicio, el adversario tendría oportunidad de atacar nuestra fe acusándonos de mantener doctrinas incoherentes e inverosímiles con relación a la naturaleza divina. Efectivamente, sería sacrílego afirmar que la sabiduría misma, la bondad, la incorruptibilidad, o cualquier otro sublime atributo o apelación, ha experimentado un cambio cayendo en su contrario.

Ahora bien, si la verdadera virtud es Dios; si ninguna naturaleza se opone a la virtud excepto el vicio; si Dios nace, no en el vicio, sino en una naturaleza humana; si no hay nada indigno o vergonzoso y es ajeno a la pasión del vicio, en la cual Dios ni nació ni podía nacer según su naturaleza, ¿cómo es que se avergüenzan de confesar que Dios se ha amparado de una naturaleza humana, siendo así que, en la condición humana, no se descubre ninguna oposición con el concepto de virtud? Porque, efectivamente, ni la facultad de razonar, ni la inteligencia, ni la ciencia, ni nada parecido en las propiedades del ser humano es contrario al concepto de virtud.

Ahora bien, dicen que la misma transformación que se da en nuestro cuerpo es una pasión. Pero Dios es impasible. Por consiguiente, tienen una concepción extraña de Dios los que determinan que Aquel que es impasible por naturaleza entra en comunión con la pasión. Contra estas objeciones utilizaremos de nuevo el mismo argumento: el término "pasión" se emplea en un sentido propio y en un sentido impropio. Lo que se hace voluntariamente provocando un cambio desde la virtud hacia el vicio es verdaderamente una pasión. En cambio, lo que se observa en la naturaleza, cuando progresa por etapas según una secuencia que le es propia, debería llamarse con mayor exactitud acción antes que pasión. Así, por ejemplo, el nacimiento, el desarrollo, la permanencia del sujeto en la absorción y la evacuación de la comida, la coalición de elementos que forman el cuerpo y la disolución de nuevo de este compuesto, con el movimiento de los elementos hacia aquello que les es afín.

Entonces, ¿con qué se puso en contacto la divinidad según nuestro misterio? ¿Con la pasión en sentido propio -es decir, con el vicio- o con el movimiento según la naturaleza? Porque, si nuestra doctrina asegurase que la divinidad nació sujeta a algo perverso, habría que rechazar el absurdo de esta doctrina, la cual no formularía nada sensato sobre la naturaleza divina. Pero, si se dice que la divinidad asumió nuestra naturaleza, que desde un principio había recibido de ella el nacimiento y la subsistencia, ¿cómo puede decirse que nuestra predicación se aparta de la idea que conviene tener de Dios, puesto que no instamos a entrar a formar parte de la fe a ningún concepto de Dios que suponga una condición pasional? Porque no decimos en absoluto que un médico se convierte en enfermo cuando se dispone a curar al enfermo, sino que, al contrario, tan pronto entra en contacto con la enfermedad, el médico permanece libre del mal.

(...)

San Gregorio de Nisa. Discurso catequético.

[Traducido del catalán]                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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