irichc     Fecha  22/07/2003 15:49 
Host: dom11-179.menta.net    IP: 62.57.114.179    Sistema: Windows XP


Volver al foro Responder San Gregorio de Nisa. La inercia de la perfección en el alma.   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
Lo que cae bajo el dominio de los sentidos tiene una perfección limitada, como es la cantidad continua o discontinua. Cualquiera que fije su atención en un codo o en el número diez reconoce que su perfección está comprendida entre un principio y un término. Pero en lo referente a la virtud, su único límite es no tener límite, como nos enseña el Apóstol. En realidad, aquel hombre divino, de tan grande y profundo entendimiento, corriendo siempre por el camino de la virtud, no cesó jamás de "lanzarse en busca de lo que aún no había alcanzado" (Flp. 3,13). Dejar de correr le parecía peligroso. ¿Por qué? Porque todo bien es por naturaleza ilimitado, pero está limitado por la presencia de su contrario, como el límite de la vida es la muerte y el límite de la luz son las tinieblas. En realidad, el bien termina donde comienza el mal. Por tanto, no avanzar por el camino de la virtud es andar por el camino del vicio.

Lógicamente estaba yo en lo cierto al decir que no es posible poner límite a la perfección cuando se trata de la virtud, pues, como queda dicho, la virtud no tiene límite. Ni puede decirse tampoco que quienes procuran vida virtuosa alcanzan la perfección. Precisemos esto.

Hablando con propiedad, el único bueno es Dios en el verdadero sentido de la palabra, pues él es la bondad por esencia. Convenimos en que el único límite de la virtud es el vicio. Y como Dios por naturaleza no carece de bien alguno, podemos concluir que Dios es infinito, sin limitación alguna. El bien en plenitud es Dios; por lo cual, quien busca la verdadera virtud participa de él. Por lo demás, quienes saben lo que es el bien por esencia desean participar de él. Y como éste es infinito, quien lo busque tenderá sin cesar al infinito.

Por consiguiente, es totalmente imposible alcanzar la perfección, pues, como queda dicho, la perfección no tiene límites. El límite de la perfección es no tenerlo. ¿Cómo se podría llegar al límite si tal límite no existe?

Hemos demostrado que no está a nuestro alcance lo que pretendemos, mas no por eso hay que descuidar el mandato del Señor que dice: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt. 5,48). Efectivamente, grande es la ganancia del hombre sensato que obtiene parte de los bienes verdaderos, aunque no pueda conseguirlos en su plenitud.

Mostremos, pues, gran diligencia y esforcémonos por adquirir la perfección en cuanto esté a nuestro alcance. ¿No consiste realmente la perfección de la naturaleza humana en la disposición para tender siempre a un bien mayor?

(...)

A un cuerpo pesado puesto en la cumbre se le da un empujón y por sí solo baja aumentando su velocidad mientras ruede por la pendiente sin hallar obstáculo que lo detenga. De modo semejante sucede con el alma, pero en sentido inverso. Una vez que se haya liberado de las ataduras terrenas se lanza ligera cada vez más a las alturas volando por encima de las cosas terrenas hasta el cielo.

De lo alto no baja ningún obstáculo que detenga el impulso ascensional, porque el bien, por naturaleza, atrae a cuantos levantan sus ojos hacia él. El alma se levanta siempre más arriba y vuela cada vez más alto. Llevada por el deseo de las cosas celestiales, "se lanza a lo que está por delante", como dice el Apóstol.

Por cuanto ya ha gustado no quiere renunciar a las cumbres trascendentes. Este deseo le da constante movimiento ascensional. Sus obras vienen a ser nuevo impulso para volar más alto. En realidad, es característica propia de la actividad espiritual el tener más cuando más dé; el ejercicio no le hace perder energía, sino que aumenta su vigor.

(...)

Cuando hayas tallado tu propio corazón y hecho grabar en él por Dios mismo los oráculos divinos; cuando hayas destruido el ídolo de oro, es decir, cuando hayas borrado de tu vida el deseo de enriquecerte; cuando te hayas elevado tan alto que no te pueda vencer ni la magia de Balaán (entiendo por magia la ilusión volátil de esa vida, por la cual los hombres, como si hubiesen tomado una bebida embriagante en copa de circeo, pierden la propia naturaleza y se convierten en animales); cuando hayas pasado por todo eso y el ramo del sacerdocio haya germinado en ti sin que necesite rocío terreno para germinar, tendrás capacidad para producir fruto por ti mismo: fruto de almendra que a primera vista parece áspera y ruda, pero en su interior es dulce y comestible; cuando hayas aniquilado lo que se levanta contra tu dignidad para tragarte como a Datán o consumirte por el fuego como a Coré, entonces casi habrás llegado al término.

Entiendo por término aquello a lo cual se orientan nuestros actos, la motivación de nuestras obras. Por ejemplo: se cultiva la tierra para gustar sus frutos; se construye una casa para habitarla; el comerciante aspira a enriquecerse; término de las fatigas del estadio es ganar el premio. Asimismo, el término de la vida espiritual es merecer que nos llamen servidores de Dios. Y, por consiguiente, "no ser enterrado en la tumba" quiere decir vida desnuda y despojada de todo impedimento pernicioso.

La Escritura da otra característica de este servicio a Dios cuando dice que "su ojo no se debilitó y su aspecto no desmejoró". ¿Cómo realmente el ojo que está completamente en la luz va a ser velado por la oscuridad a la cual es ajeno? Y ¿cómo puede haber corrupción en aquel que ha llevado a cabo obras de incorruptibilidad durante toda su vida? El que realmente haya llegado a ser imagen de Dios y no se separe nada de él, reproduce en sí los trazos divinos y presenta toda una semejanza perfecta a su arquetipo. Tiene el alma embellecida por la incorruptibilidad, la inalterabilidad y la inmunidad de todo mal.

San Gregorio de Nisa. Vida de Moisés.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

Respuestas (0)
 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje