irichc     Fecha  4/02/2006 15:24 
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Volver al foro Responder Schlick. La unidad de la conciencia.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Ahora parece que disponemos de un hecho en el que detenernos. Es más primario que cualquier duda, más primario que cualquier pensamiento. Descansa en la base de todos los procesos mentales, está dado directamente, es un presupuesto que se cumple siempre en la conciencia. Es el hecho trivial y ordinario que designamos como la unidad de la conciencia.

(...)

Si tengo un sentimiento o sensación en un determinado momento en el tiempo y otra persona tiene un sentimiento o sensación al mismo tiempo -por ejemplo, doy un apretón de manos a alguien y simultáneamente experienciamos ciertas sensaciones táctiles al encontrarse nuestras manos- hay en ese caso una coexistencia o adición de datos mentales. Estos datos, sin embargo, carecen de esa conectividad que no puede ser definida con más precisión, sino que sólo puede ser experimentada. Expresamos esta carencia mediante el juicio de que estos procesos físicos no pertenecen a la misma conciencia, y sí en cambio a dos distintas. Además, la continuidad de una conciencia no consiste meramente en una secuencia ininterrumpida de experiencias; por el contrario, las experiencias deben figurar unidas por un tipo bastante especial de conexión si han de contar como la experiencia de una y la misma conciencia. Para reparar en la verdad de este apunte sólo necesitamos imaginar las sensaciones que configuran una secuencia indivisa siendo distribuidas entre individuos distintos.

La peculiar situación que existe en general con respecto a la continuidad de la conciencia puede imaginarse mejor de la siguiente manera. Supongamos que una sensacción aislada se manifiesta durante un breve intervalo - omito deliberadamente decir "en la conciencia". Supongamos que se manifiesta y a continuación desaparece sin dejar rastro. Una nueva sensación surge acto seguido (la misma u otra distinta, pero sin que sea posible decidir de cuál de ellas se trata, si asumimos que ambas sensaciones están completamente aisladas), y después de esta sensación sigue otra, también a intervalos o inmediatamente, pero siempre de modo tal que cada nuevo elemento hace su aparición como si los precedentes no hubieran sucedido. Ahora nos preguntamos: ¿Tendría algún sentido decir de estos elementos, que poseen meramente una relación secuencial recíproca, que pertenecen a una y la misma conciencia? Obviamente no hay ninguna base o justificación para algo así, puesto que estos elementos no tienen nada en común entre ellos. En su lugar, diríamos que hay tantas conciencias como elementos distinguimos. Cuando quiera que un nuevo elemento apareciese, una nueva conciencia empezaría, la cual no tendría nada que ver con aquellas que la precedieron ni con las que la siguieron. Lo que faltaría sería precisamente el hecho que constituye la unidad de la conciencia.

(...)

La conciencia no es a las ideas como el estómago a los alimentos que contiene y digiere. De hecho, son las ideas las que constituyen la conciencia. No necesitan ser percibidas antes por algún acto especial; su misma existencia como datos de la conciencia es idéntica con su ser percibido. Para ellas, "esse" es lo mismo que "percipi". Luego no hay ninguna necesidad de postular una capacidad específica de percibir los contenidos de la conciencia, y por lo tanto tampoco es necesaria una garantía especial para no ser engañados en relación a esa percepción. No hay nada en mi conciencia de lo que no esté al corriente; las dos expresiones dicen lo mismo en distintas palabras. Los datos de la conciencia no son percibidos como distintos; son distintos.

Schlick. Teoría general del conocimiento.

* * *

Entonces, me pregunto: Si la conciencia no es las ideas mismas que procesa, ya que éstas necesitan un hilo conductor que las ligue a una conciencia, ni es por otro lado nada que las preceda, puesto que dichas ideas no existen como fenómenos captables por los sentidos o almacenables en la memoria, independientes de ellos, sino que operan como un "en sí" para nuestro entendimiento, ¿a qué llamamos conciencia? Ha de ser forzosamente algo inmaterial, simultáneo e inmanente a las ideas, pero distinto a ellas, canalizándolas bajo un determinado punto de vista. Esto es, la capacidad innata y actualizándose de inteligirlas en un sujeto. Schlick, quizá sin pretenderlo, ha dado un fundamento positivista (inductivo) a la Monadología.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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