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Aunque el ambiente es agradable y la comida es a simple vista aceptable, es un poco caro. Sobretodo teniendo en cuenta que los camareros no tienen ningún problema en, delante de los clientes que acaban de comer, sacar a golpes de escoba los ratones que tienen en el almacen, matarlos en medio de la calle y dejar la evidencia en medio de la acera. Por el precio que cobran podrían desratizar el almacen y probablemente también la cocina.
Evidentemente, no volveré
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