Erda     Fecha  27/07/2002 10:54 
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Volver al foro Responder El paraíso gibraltareño y otra vez china y la industria.   Admin: Borrar 	mensaje
 
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Bien, bien, se abre el abanico del debate y se amplía nuestro horizonte de almas que buscan y se preguntan y se cuestionan... ¡sé bienvenida!.

Tus comentarios me sugieren otras muchas cosas más, pero quiero señalar ahora dos: por un lado, el paralelismo del perejil y el Peñón. En realidad, no sé qué regimen de tributación fiscal tendrían las cabras que pastan en el islote, ni si el crecimento de perejil tributa por IRPF o tiene su licencia fiscal de actividades, que todo es posible, pero sí me temo que con respecto a la inclinación política y nacionalista de los "habitantes" del peñón, hay un elemento muy importante en juego, y es otra vez el mismo: porque ¿quién querría, amigos, abandonar el paraíso?.

Lo que no deja de ser una auténtica infamia de la realidad de nuestros días, es que nuestros paraísos ya no son un Valhalla donde los héroes beben la hidromiel servida por las vírgenes guerreras, al igual que nuestros héroes ya no son un Siegmund que rechaza el paraíso porque su amada no le seguirá a él. Nuestros paraísos hoy en día son esos lugares donde nadie tiene que informar al Banco Central quién es titular de qué cuentas bancarias, aquellos lugares donde no tienes en tus negocios ese socio añadido que, sin aportar nada a tu trabajo, religiosamente todos los años pone su mano para llevarse su tercio. Nuestros Siegmund de hoy en día subastan su ingreso en la variada oferta de Valhallas en función de las seguridades que les ofrezca la Valkiria de turno cuando vaya a recogerles su maletín.
Si yo fuera "habitante" del Peñón o mejor, una empresa censada allí, y alguien me preguntara al respecto, probablemente no querría que se modificara el "status quo" (jaja), no fuera que tuviera que vérmelas con una nueva e ignota Hacienda Pública, perdiendo esas llaves del Paraíso.


Y la otra: ¿que no queremos a los marroquíes? Ciertamente, esta semana ya he escuchado varias veces la misma frase: "yo no es quesea racista, pero es que este barrio está llenándose de moros... se va a venir abajo el precio de la vivienda en este lugar... creo que voy a poner en venta mi piso antes que sea demasiado tarde" (sic). Qué cosa rara y parcial es el racismo, porque esto está plenamente vigente y sin embargo, a los marroquíes, y a cualquier otro extranjero con papeles, proveniente de países donde no se haya consolidado aún una férrea y a veces -sólo a veces- disparatada política sindical, los quiere muuuucha gente.
Hay ciertas indutrias donde el trabajo es infame, cierto, pero donde un trabajador puede ganar mucho dinero, y cuando la mano de obra digamos nacional se vuelve muy señorita, y te encuentras con que no se quiere trabajar los viernes por la tarde, ni hacer horas extras para sacar adelante un pedido, ni que te den de alta en la seguridad social, ni que te retengan un porcentaje decente del IRPF, ni poner el más mínimo interés en aprender el oficio, te encuentras con que para un inmigrante, toooodo eso es parte de su Paraíso. Cierto que hay mucho de trabajador inmigrante barato y explotado, pero también hay quien busca simplemente ese simple y llano acuerdo contractual: me haces esto y te pago a tanto, y te doy de alta, y tú tienes un trabajo, y tu nómina será así y el tema consiste en que aquí hacemos esto y bajo este tipo de presiones, así que no me puedes fallar ¿hace?.

Sobre el tema de trasladar hacia más abajo nuestros centros de producción, os podría contar muuuuchas cosas, y de primera mano. Porque se ha intentado mucho, primero por aquello de acercar el centro de producción a los mercados, pero desde luego, por abaratar costes, porque los amarillos ya han asimilado y digerido el sistema de consumo occidental, y en su empuje nos pisan los talones, y así se van hundiendo poco a poco ciertos énclaves fabriles. El por qué muuuchos de estos intentos fracasan está íntimamente ligado a la propia mentalidad, a las estructuras psicológicas de un país.
Esa leyenda urbana de fábricas que se quedan vacías de trabajadores la semana siguiente a cobrar la paga, amigos, es cierta, y eso no sirve para producir, que luego los clientes se cabrean y buscan proveedores más baratos y más serios.

P.E. Para nada esto es una declaración de principios, para que lo entendáis. Soy una trabajadora explotada, y vivo en un barrio donde cada vez veo más mujeres con túnicas y velos y montones de niños formalitos colgándose de sus faldas cuando viene el bus del colegio. Pero también leo las reseñas del periódico que hablan de muertos y heridos en reyertas de inmigrantes. Como siempre, hay muchos grados en todo, y para dificultarnos las cosas, los buenos y los malos están todos juntos y revueltos y son de muchos colores, y hay malos con los que se han cometido injusticias, y buenos que no se comprometen con ninguna causa ni saben de solidaridades.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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