Florestan     Fecha  30/03/2002 13:21 
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Volver al foro Responder Particular talento para llamar a cada cosa por su nombre   Admin: Borrar 	mensaje
 
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¿Quién eres tú, mujer profética?, podría ser una respuesta que cuadrara a tus preguntas, pero supongo que no es cuestión de enunciarla. La invitación a desvariar no es menos bienvenida por ser conocida su inminencia, pero el gozo es el mismo que si fuese inesperada.
Ya que hablas de la música de los Valar, me parece bastante acertada y sugerente compararla con el continuum wagneriano, cuando los leitmotivos parecen ir desgranando cada una de las cosas del mundo que está aún por construir, aunque sólo se desvele su significado al final de los tiempos.
Arwen y Sieglinde, esa es también una interesantísima asimilación. La una se queda violentamente sola en la flor de la juventud, en medio del extravío de los sentidos con el primer amor. Su muerte tiene mucho de heroicidad humana (y aquí hay que entrar a lo de la capacidad de elegir, me temo). Arwen es un personaje estatuario, con estatura de diosa, que contempla cómo los vientos del tiempo van mellando las armas y el cuerpo de su esposo Aragorn, y sobreviviendose a sí misma, como Fraga, se coloca ante esos vientos y se deja morir, como Tristán, después de volverse a la pared y decir tres veces el nombre de la amada, morir de amor, y de desesperación tranquila pero terrible, asumir el cruel destino de los hombres, comprendiéndolo solo al fin, infeliz.
Supongo que todo esto ha venido por la teòrìa esa que hemos mascado a menudo de los tres refundidores de las tres grandes mitologías occidentales. Respecto a Homero y el mediterráneo, lo veo claro, y pienso que Virgilio vino a hacer lo mismo que Wagner con respecto a los poetas altomedievales del ámbito central y septentrional de Europa (después de todo, la diferencia temporal es casi la misma). Tolkien acaba de refundir toda la vidriera compleja de los mitos célticos (la invención de Ossián es un precedente, pero creo que la palma literaria se decanta hacia Tolkien). Es una floresta impenetrable, Erda, pero ahí es dónde al fin aprenderemos lo que es el miedo, (¿o ya lo sabemos?)
Por último, una cuestión interesante para esclarecer todo este desbarre es saber si Wagner se basó, o hasta qué punto lo hizo, para su ciclo del anillo, en una obra teatral anterior (¿El nibelungo?). Un abrazo a todos.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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